Importancia de la conservación de selvas y bosques


Expertos y organizaciones ecologistas esperan  del Año Internacional de los Bosques decretado por Naciones Unidas, una toma de conciencia de su relevancia. Y que ésta se traduzca en medidas para su protección.

Alrededor de un tercio de la superficie del planeta está cubierta de bosques; esto representa unos 3.900 millones de hectáreas y el sustento natural de la mayor parte de la población. Constituyen además el ecosistema más importante para la diversidad de las especies y para el clima. A pesar de su importancia, anualmente desaparecen alrededor de 13 millones de hectáreas de bosque; año tras año una superficie boscosa del tamaño de Costa Rica deja de existir.

Según el más reciente informe de la FAO, la organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en la última década las pérdidas de zonas boscosas a nivel mundial han disminuido; no obstante, según la organización, el volumen de tala en muchos países es alarmantemente alto.

Un lobby enfocado a los bosques
El foro del “Año Internacional de los Bosques” inaugurado el 2 de febrero en Nueva York en el marco del encuentro internacional UN Forum on Forests, tiene como objetivo despertar interés en la conservación de los bosques e impulsar una utilización sostenible de los recursos. Mientras que para el clima, la biodiversidad y los desiertos existe una convención internacional vinculante para su protección, el bosque carece de ella. Un grupo de presión que cuide de su conservación es necesario y el año internacional decretado por Naciones Unidas ofrece la oportunidad de hacerlo.

Los bosques hacen por nosotros cosas de valor incalculable: producen oxígeno, almacenan dióxido de carbono, son reservas de agua, nos protegen de las inundaciones, evitan la erosión de los suelos, suministran muchas cosas que necesitamos diariamente como madera y papel. Y son muy importantes para la biodiversidad.

Según cálculos científicos, los servicios de valor incalculable y las materias primas que ofrecen los bosques se estiman en unos 750 euros por año y hectárea. Y sin embargo, la tala continúa y a gran escala. El origen de ello es, según la FAO, la tala de la selva tropical y su conversión en tierras cultivables.

El WWF quiere aprovechar el año dedicado a las superficies forestales para llamar la atención hacia los beneficios de este ecosistema y mostrar al ciudadano que cambiando sus patrones de consumo este puede ayudar a la protección del bosque. “Utilizamos demasiada madera y demasiado papel; necesitamos demasiadas áreas de cultivo. Cada vez más bosques son quemados para urbanizaciones e infraestructura”. También el creciente consumo de carne –que requiere de grandes áreas para producción de forraje– y la demanda de biocombustibles inciden en la desaparición de los bosques.

Estatus del bosque
Las plantaciones no reemplazan, de ninguna manera, los bosques talados. Se trata tanto de conservar los bosques primarios – es decir los que no han sido alterados por el hombre- como de promover su utilización sostenible. Los bosques primarios son más estables a la hora de afrontar factores externos y las consecuencias del cambio climático. Al contrario de lo que sucede con los monocultivos, pues las plantaciones están orientadas a intereses económicos a corto plazo.

Así las cosas, el estatus de los bosques difiere mucho de un país a otro. Los que más peligran son los del Asia meridional y los de algunos países africanos y sudamericanos.

Las medidas de reforestación en países como India y China son, a pesar de todo, una luz de esperanza. Estos países han reconocido al fin que la desaparición de los bosques pone cada vez más en peligro al ser humano. El desierto avanza y hay que prescindir de ciertos efectos benéficos del ecosistema.

Crisis climática, una oportunidad para los bosques
Un gran problema en muchos países en desarrollo y en los de economías emergentes sigue siendo que para el agricultor la protección de los bosques no es rentable. La agricultura, la ganadería o la infraestructura son más lucrativas, por lo menos a corto plazo. En ese sentido, los especialistas y las organizaciones conservacionistas esperan que haya un progreso en el contexto de las negociaciones acerca del clima. Un acuerdo para reducir emisiones que se producen por la tala de árboles (REDD) podría ser parte del nuevo tratado, que se necesitaría a partir de 2013. Se trata de reconocer y proteger lo que representa el bosque: un gigantesco acondicionador de oxígeno para toda la Tierra, vital para todos.

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