El reto de alimentar a 7.000 millones de humanos

En los últimos 100 años, la población mundial casi se ha cuadruplicado. Y aún más rápido creció la producción de alimentos. Pero esta tendencia se ha detenido. ¿Se puede alimentar aún a más gente?

Las superficies cultivables empiezan a escasear

Hace unas horas nació en Filipinas una niña que, sin saberlo, se ha convertido en noticia mundial. Su nacimiento marcó un nuevo récord en el número de habitantes en el mundo: siete mil millones.

La población mundial crece cada año en cerca de 83 millones de personas – casi el doble de la población total de España. Si este crecimiento se mantiene, para el año 2050 vivirán más de nueve mil millones de personas sobre la tierra, más de diez mil millones antes de acabar el siglo. Para que todos estemos satisfechos, se necesitan 2.400 kilocalorías por cabeza. La producción agraria debe duplicarse en los próximos cuarenta años, quizás incluso triplicarse. ¿Es esto posible con los limitados recursos de nuestro planeta? En principio sí.

Pero el “sí” viene seguido de cerca por un “pero”. El enorme crecimiento de la producción agraria en las últimas décadas se debe en un 80% a un aumento de la productividad de la tierra. Sólo un 20% se debe a una expansión de la superficie agraria. En el futuro nos tenemos que centrar aún con más fuerza en el crecimiento de la productividad si queremos tener éxito al satisfacer la creciente necesidad de alimento para las personas, dado que la tierra se está convirtiendo en un factor limitante en el aumento de la producción de alimentos.

Las reservas de tierra cultivable escasean

Actualmente, se utiliza un 40% de la superficie agraria de la tierra para agricultura. 16 millones de kilómetros cuadrados se utilizan para el cultivo de grano – el tamaño de Sudamérica. 30 millones de kilómetros cuadrados se utilizan para pasto – el tamaño de África. Se hace uso de las tierras más rentables. En algunas partes del mundo ya no quedan reservas de tierra dignas de mención que puedan utilizarse para producir alimento. Una excepción son los países en vías de desarrollo.

Los cultivos de arroz, por ejemplo, necesitan abundante agua

Según informaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en ellos se utiliza con éxito un tercio de las superficies rentables. No obstante, no se permite la conversión de páramos y selvas en superficies agrícolas por razones de protección del medioambiente. El mantener un aumento de la productividad conlleva muchos factores que pueden afectar y retardar el proceso. El primero y más importante, el gasto de agua y energía.

La agricultura es la actividad que más agua requiere. Es previsible, según el vicedirector general de la FAO, que la escasez de agua sea el tema central en los próximos años. En la FAO han investigado la distribución de la escasez de agua a nivel global, y han llegado a la conclusión de que será en las zonas con alto crecimiento de población donde el agua será más escasa. En otras palabras: en los países donde más alimento se necesite fallarán las condiciones básicas.

Veganismo, una vía de solución

El asegurar alimento para toda la población mundial sería más fácil si menos gente consumiera carne y otros productos animales, porque los animales también deben recibir alimento. La producción de alimento para el ganado compite igualmente con la producción de elementos básicos para las personas, y con la construcción de cultivos energéticos para la producción de biocombustibles.

A pesar de ello, los científicos investigan para reservar las mejores tierras exclusivamente para la producción de alimentos para personas, sobre todo en Latinoamérica, África y el este de Europa. La producción de alimentos para animales y cultivos biológicos se daría en el resto de las tierras.

La necesidad alimentación será cada vez más difícil de satisfacer

Investigación y desarrollo

Pero la medida que más ayudaría a sostener el crecimiento de la población es una mayor y mejor investigación científica agraria, con objetivos claros, con políticas establecidas y un enfoque hacia la agricultura también en los países en vías de desarrollo. La agricultura en Cooperación con el Desarrollo en 1980 llegaba al 19%; en 2007 la cifra era de tan sólo 3,5%. Falta información para mejorar los métodos agrícolas, la formación, los créditos, las oportunidades de venta y calidad de las semillas. El resultado es que la mitad de la cosecha en los países en vías de desarrollo se desaprovecha.

Todos los expertos coinciden en algo: no existe una receta definitiva para asegurar la alimentación mundial. Los recursos de la tierra podrían bastar para diez mil millones de personas, pero este cálculo global puede que no aumente. Porque se calcula que donde más crecimiento de población se dará es donde la situación alimentaria será más incierta.

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