Los chicos de Goldman Sachs vuelven a la escena del crimen

¿Qué tienen en común Mario Draghi, Lucas Papademus y Mario Monti, los actuales cabecillas del BCE, Grecia e Italia respectivamente?

Nada menos que su pasado en Goldman Sachs en el turbio período de los inicios de la moneda única europea. Estos tres personajes vuelven a la escena del crimen en lo que para Angela Merkel, la « líder única » de la UE, no constituye problema. Total, en el actual trance que vive la UE se requieren gobiernos de tecnócratas, alejados de la política… y también de la democracia.

Mario Monti, en Italia, decidió combinar sus funciones de Primer Ministro con la cartera de Economía. El ex-comisario europeo presentó el miércoles 16 un gobierno reforzado con 17 ministros. Todos tecnócratas, excepto uno, que es un banquero: Corrado Passera, consejero delegado de Intesa San Paolo, el mayor banco italiano. Toma la cartera de Desarrollo, Industria y Transporte. Mario Monti explica de este modo la desaparición de la política en Italia: « He llegado a la conclusión de que la ausencia de líderes políticos en el gobierno hará más fácil la vida para el ejecutivo, al eliminar motivos de vergüenza»

Con o sin vergüenza, Mario Monti, Lucas Papademus y Mario Draghi, forman un trío que está en el corazón de la deuda soberana europea a través de la estrecha colaboración con Goldman Sachs, el banco estadounidense responsable de gran parte de los abusos que hoy tienen a Europa al borde del colapso financiero. La idea de infiltrar a personajes de ese banco al mando de los poderes de Europa no es nueva. Desde hace años Goldman Sachs, al igual que CitiGroup, está infiltrado en los más altos niveles del poder en Estados Unidos. Los nombres de Timothy Geithner, Henry Paulson o Robert Rubin, dan buena fe de ello.

Goldman Sachs se ha caracterizado por facilitar periódicamente a una parte de sus ejecutivos para prestar servicios a los gobiernos en nombre del ‘interés general’. Ese mismo ‘interés’ llevó a Goldman Sachs a infiltrarse en los pasillos de la Comisión Europea hasta obtener el gran premio: los gobiernos de Italia, Grecia y el Banco Central Europeo. Hace algún tiempo Alessio Rastani dijo que Goldman Sachs gobierna el mundo y muchos se escandalizaron. Pero estos hechos le dan la razón.

Lucas Papademus fue gobernador del Banco Central de Grecia desde 1994 hasta 2002, año en que se convirtió en vicepresidente del BCE. Esto indica que tuvo un papel clave en la transición del dracma al euro en Grecia y que conocía perfectamente la situación financiera del país. Sabía que Grecia no cumplía con los criterios exigidos para ingresar a la zona euro, y estaba completamente al tanto de la falsificación de las cuentas griegas, organizada, precisamente, bajo la dirección de Goldman Sachs.

Mario Draghi, fue ministro de finanzas de Italia hasta el año 2002, cuando Goldman Sachs lo nombró asesor principal. El comunicado de Goldman Sachs que anunció la contratación de Draghi señaló que « su misión será ayudar a la empresa a desarrollar y ejecutar negocios con las principales compañías y gobiernos de Europa ». Aunque Draghi, tras ser nombrado al BCE destacó que su trabajo en Goldman Sachs estuvo siempre vinculado al ámbito privado, pero los hechos lo demienten: en su etapa de chico de Goldman, Draghi trabajó operaciones de colocación de deuda con el Gobierno británico, la financiación del Metro de Madrid con el Gobierno español, y operaciones de refinanciación del déficit con el Gobierno alemán.

En su período de Goldman Sachs, Mario Draghi también ayudó a Italia a enmascarar los déficit públicos, siendo Mario Monti el responsable de esta ejecución como comisario europeo. Mario Monti, director del grupo Bilderberg y asesor de The Coca Cola Company, monitoreaba las transacciones financieras que facilitaba Goldman Sachs, banco del cual era asesor. Por lo visto, hay experiencia de sobra para manipular las cuentas y practicar la contabilidad creativa cuyo ejemplo emblemático es el caso Enron de hace una década.

Los chicos de Goldman han tomado el pandero de la UE y la pregunta es ¿podrán salvar al euro? Hasta el momento el mercado está al borde de su cierre y la quiebra de MF Global lo tiene prácticamente paralizado. Las bolsas mundiales encadenan semanas de pérdidas y los valores de todos los productos se han derrumbado. Ahora están en la fase final del saqueo. El BCE no tiene más alternativas que inyectar dinero y comprar masivamente bonos de los gobiernos para controlar la pandemia aunque eso no será más que dilatar el cierre del sistema… A menos que los chicos de Goldman escondan alguna que otra sorpresa.

Negocios y Derechos Humanos, un matrimonio mal avenido

Tras seis años en el cargo, el Representante Especial de Naciones Unidas para Negocios y Derechos Humanos, el profesor John Ruggie, reconoce que ha realizado progresos en su trabajo desde su nombramiento en 2005. Ahora bien, su acción se ha visto precedida e impulsada principalmente por muchas ONG que llevan décadas denunciando los modales de empresas en ciertos países, especialmente empresas multinacionales. Carlos López, asesor jurídico de la Comisión Internacional de Juristas, una ONG con sede en Ginebra, advierte que las empresas nacionales e internacionales – y los estados de donde provienen – se oponen a toda disposición o texto restrictivo en exceso.

Esas empresas consideran que la normativa podría afectar su capacidad competitiva respecto a empresas de China, India o Rusia, con normativas diferentes más favorables. Fue precisamente hace cien años cuando la Organización Internacional del Trabajo fue creada para establecer unas normas de obligado cumplimiento universal.

Hoy en día se trata de ir más allá de los derechos de los trabajadores. Muchos sugieren, por ejemplo, un conjunto de normas tales como el derecho a un entorno sano. Sin embargo, las empresas y sus respectivos estados no quieren oír hablar del tema. Aducen que tenemos que dejar hacer a los mercados sin imponerles reglas que puedan impedir la buena marcha de sus transacciones comerciales. De lo contrario, frente a normas demasiado vinculantes (por ejemplo, medidas impositivas), temen que ello redunde en menores ganancias y beneficios. Y ahí está el problema.

Un país en el que las normas deben aplicarse con urgencia es la República Democrática del Congo. Navanethem Pillay, la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, ha criticado en repetidas ocasiones las graves violaciones de los derechos humanos en la región, infracciones relacionadas con las actividades mineras y de extracción de recursos naturales, que suelen estar gestionadas por empresas transnacionales.

Muchos grupos armados controlan esas áreas y lo hacen por razones económicas. Son empresas con, a veces, desmedido afán de lucro debido a que estas regiones son ricas en minerales. Todo ello está muy bien descrito en el informe de intromisión de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Es precisamente en esas bolsas controladas por grupos armados donde la extracción minera está más organizada. Manejan la explotación de recursos creando situaciones de abuso espantoso que muy bien se podrían definir como crímenes internacionales. Por lo demás, esas empresas transnacionales y aquellas ubicadas en otros países son compradoras de esos minerales participando por lo tanto en las transacciones. Existen por consiguiente diferentes niveles de implicación de empresas extranjeras en zonas de conflicto. Y la comunidad internacional hace muy poco para modificar tal situación.

Con todo, la situación en la República Democrática del Congo es seguida muy de cerca por el Consejo de Seguridad. Éste ha establecido códigos de buena conducta y pide a las empresas que presten especial atención al hecho de que los minerales extraídos en la República Democrática del Congo no beneficien a grupos armados ni ayuden a sustentar el conflicto. Por ello, deben proponerse unos objetivos más claros en cuanto al respeto de los derechos humanos. Se deben establecer más y mejores reglas para asegurar que toda la cadena, todas las actividades de cualquier tipo, no violan los derechos humanos. Y que, además no contribuyan a que otras firmas puedan incurrir en semejantes actuaciones.

En junio pasado terminó el mandato de John Ruggie. El primer Representante Especial de la ONU para Negocios y Derechos Humanos ha logrado un acuerdo de mínimos al adoptar una serie de principios comunes. Sin embargo, el relator no quiso que esos principios fueran vinculantes. Por lo tanto, sólo la buena voluntad puede valer como garantía. Lo cual es muy poco en un mundo competitivo de zonas a menudo al margen de la ley en donde muchas víctimas no disponen de ninguna vía de recurso.

El reto de alimentar a 7.000 millones de humanos

En los últimos 100 años, la población mundial casi se ha cuadruplicado. Y aún más rápido creció la producción de alimentos. Pero esta tendencia se ha detenido. ¿Se puede alimentar aún a más gente?

Las superficies cultivables empiezan a escasear

Hace unas horas nació en Filipinas una niña que, sin saberlo, se ha convertido en noticia mundial. Su nacimiento marcó un nuevo récord en el número de habitantes en el mundo: siete mil millones.

La población mundial crece cada año en cerca de 83 millones de personas – casi el doble de la población total de España. Si este crecimiento se mantiene, para el año 2050 vivirán más de nueve mil millones de personas sobre la tierra, más de diez mil millones antes de acabar el siglo. Para que todos estemos satisfechos, se necesitan 2.400 kilocalorías por cabeza. La producción agraria debe duplicarse en los próximos cuarenta años, quizás incluso triplicarse. ¿Es esto posible con los limitados recursos de nuestro planeta? En principio sí.

Pero el “sí” viene seguido de cerca por un “pero”. El enorme crecimiento de la producción agraria en las últimas décadas se debe en un 80% a un aumento de la productividad de la tierra. Sólo un 20% se debe a una expansión de la superficie agraria. En el futuro nos tenemos que centrar aún con más fuerza en el crecimiento de la productividad si queremos tener éxito al satisfacer la creciente necesidad de alimento para las personas, dado que la tierra se está convirtiendo en un factor limitante en el aumento de la producción de alimentos.

Las reservas de tierra cultivable escasean

Actualmente, se utiliza un 40% de la superficie agraria de la tierra para agricultura. 16 millones de kilómetros cuadrados se utilizan para el cultivo de grano – el tamaño de Sudamérica. 30 millones de kilómetros cuadrados se utilizan para pasto – el tamaño de África. Se hace uso de las tierras más rentables. En algunas partes del mundo ya no quedan reservas de tierra dignas de mención que puedan utilizarse para producir alimento. Una excepción son los países en vías de desarrollo.

Los cultivos de arroz, por ejemplo, necesitan abundante agua

Según informaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en ellos se utiliza con éxito un tercio de las superficies rentables. No obstante, no se permite la conversión de páramos y selvas en superficies agrícolas por razones de protección del medioambiente. El mantener un aumento de la productividad conlleva muchos factores que pueden afectar y retardar el proceso. El primero y más importante, el gasto de agua y energía.

La agricultura es la actividad que más agua requiere. Es previsible, según el vicedirector general de la FAO, que la escasez de agua sea el tema central en los próximos años. En la FAO han investigado la distribución de la escasez de agua a nivel global, y han llegado a la conclusión de que será en las zonas con alto crecimiento de población donde el agua será más escasa. En otras palabras: en los países donde más alimento se necesite fallarán las condiciones básicas.

Veganismo, una vía de solución

El asegurar alimento para toda la población mundial sería más fácil si menos gente consumiera carne y otros productos animales, porque los animales también deben recibir alimento. La producción de alimento para el ganado compite igualmente con la producción de elementos básicos para las personas, y con la construcción de cultivos energéticos para la producción de biocombustibles.

A pesar de ello, los científicos investigan para reservar las mejores tierras exclusivamente para la producción de alimentos para personas, sobre todo en Latinoamérica, África y el este de Europa. La producción de alimentos para animales y cultivos biológicos se daría en el resto de las tierras.

La necesidad alimentación será cada vez más difícil de satisfacer

Investigación y desarrollo

Pero la medida que más ayudaría a sostener el crecimiento de la población es una mayor y mejor investigación científica agraria, con objetivos claros, con políticas establecidas y un enfoque hacia la agricultura también en los países en vías de desarrollo. La agricultura en Cooperación con el Desarrollo en 1980 llegaba al 19%; en 2007 la cifra era de tan sólo 3,5%. Falta información para mejorar los métodos agrícolas, la formación, los créditos, las oportunidades de venta y calidad de las semillas. El resultado es que la mitad de la cosecha en los países en vías de desarrollo se desaprovecha.

Todos los expertos coinciden en algo: no existe una receta definitiva para asegurar la alimentación mundial. Los recursos de la tierra podrían bastar para diez mil millones de personas, pero este cálculo global puede que no aumente. Porque se calcula que donde más crecimiento de población se dará es donde la situación alimentaria será más incierta.

La necesidad de un cambio financiero radical

EL FUTURO DEL DINERO (4/4)

Las propuestas actuales de solución a la crisis financiera parecen buscar una mayor regulación y la segregación o desvinculación de las actividades bancarias (de inversión y de depósito). Tales supuestos siguen siendo superficiales. El sector financiero no sólo está sobredimensionado, sino que conlleva per se contradicciones enormes. En particular, el papel social de las finanzas hace que sea imposible para las autoridades monetarias dejar que el sistema vaya a la quiebra. Lo cual implica un riesgo moral a escala planetaria, léase el « socialismo » al más puro estilo de Wall Street con grandes beneficios para la élite financiera pero en donde los costos y responsabilidad incumben a la mayoría (1).

Teniendo en cuenta que el carácter público del dinero hace que el sistema financiero sea una responsabilidad pública, no ha lugar a que su propiedad y control sean privados. Como el argumento del crédito bancario es el principal motor de la formación de dinero en las sociedades modernas, la forma en que el dinero es emitido y distribuido es una cuestión decisiva. La asignación del crédito determina por tanto las prioridades económicas subsiguientes.

En el sistema de libre empresa, la única prioridad es el beneficio privado. Sobre esta base las operaciones especulativas globales reciben todo el apoyo mientras que las empresas locales, sobre todo sociales, se ven marginadas.

Pero la concesión del crédito es sólo una parte del problema. La principal cuestión radica más bien en saber las razones por las que la banca privada ha de tener sin falta el control del sistema monetario. Históricamente, el hecho es el resultado de las transacciones existentes entre dinero, pagarés y letras de cambio, luego canjeados por billetes de banco emitidos en moneda de curso legal. Y desde hace ya varias décadas, el sistema ha evolucionado hacia ‘cuentas a la vista’ – registros escriturales en lugar de dinero en efectivo. Así pues, la pregunta a formular es: ¿por qué la creación privada de billetes y monedas (falsificación) está penada por ley, mientras que la creación (también privada) de cuentas a la vista se considera una función natural de la banca?

El control capitalístico del sistema financiero ha jugado una mala pasada al público. Dado que el crédito bancario se crea a partir de aire fresco, que el aire fresco es un recurso público, el crédito no puede ser una cornucopia privada. Las decisiones sobre la asignación de crédito deben ser tomadas democráticamente. El afán de lucro privado no puede constituirse en único criterio para emitir dinero.

Ni todo el dinero emitido como deuda con intereses acumulados a cargo de la institución financiera emisora. El dinero con base en la deuda tiene una dinámica de crecimiento que evita la aparición de un sistema económico sostenible más social y ecológico. En su lugar, la emisión de dinero se podría llevar a cabo sin la contraprestación de la creación de deuda o en forma de préstamos sin interés. La única razón por la que no se ha llevado a cabo es porque el capitalismo neoliberal se ha adueñado ideológicamente del razonamiento económico. El derecho de los bancos a emitir dinero para su propio beneficio no se discute.

Si la gente quisiera emitir dinero para sí o exigir que las prioridades sociales y ecológicas fueran antepuestas a cualquier otro criterio, más de uno le diría que « eso no puede ser ». El truco está en que el mercado pone freno a la creación de dinero al tiempo que lo asigna lo más eficientemente posible. La reciente crisis demuestra que ninguna de ambas afirmaciones es cierta. Cualquier creación de dinero por parte del público se describe como ‘inflación’, mientras que a la inflación masiva del sistema financiero capitalista se le dio el calificativo eufemístico de ‘crecimiento del capital’. El público debiera estar agradecido por los pocos impuestos que fueron sustraídos de mala gana al sector financiero.

De hecho, no existe ninguna razón que presuponga que el dinero deba ser emitido a través de la banca privada. Puede que si el dinero estuviera bajo control democrático, el público acordase otorgar recursos financieros al sector privado, pero lo más probable es que el gasto social sería una prioridad. El sector privado tendría que reorientar sus actividades al servicio de las necesidades públicas. Esta podría ser la base de una economía en la que el crecimiento se produciría en respuesta a la necesidad social, y no en base a una demanda cada vez más amplia de beneficios. La circulación del dinero volvería a propiciar la producción de bienes y servicios y no nunca el mundo imaginario del crecimiento financiero continuo. La idea de que la sociedad en su conjunto puede garantizar su propia seguridad en la constante expansión de los activos financieros es una ilusión total.

La crisis financiera ha puesto de manifiesto el enorme poder del sistema financiero y su falta de control democrático. El dinero y las finanzas, tanto a nivel nacional como internacional, deben ser social y políticamente recuperadas para permitir que emerjan economías socialmente justas y ecológicamente sostenibles. En lugar de preguntarse « ¿Puede la crisis financiera ser la base de un cambio radical? » esta crisis ha de sentar las bases de un cambio radical si no queremos continuar montados en el tiovivo del capitalismo financiero hasta precipitarnos todos al abismo.

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(1) Lo que algunos críticos llaman ‘Wall Street socialism’ no es otra cosa que la socialización de pérdidas.

Las contradicciones de los flujos de capital privados

EL FUTURO DEL DINERO (3/4)

El capitalismo financiero echa raíces en su capacidad para crear crédito con el que concederse préstamos a sí mismo y así  inflar sus ganancias especulativas y activos financieros.La inflación de activos financieros sigue siempre un esquema piramidal, por el que su valor se desmorona tan pronto como no surgen nuevos inversores.

Tradicionalmente, los estados concentraban en sus manos el poder financiero gracias a su capacidad para acuñar moneda y de grabarle los impuestos pertinentes. El capitalismo goza de un imperio similar gracias a su control sobre los recursos financieros. Crea dinero y lo rescata con intereses. Esto introduce una dinámica de crecimiento en la economía. El circulante por devolver siempre ha de ser superior al emitido, lo que conlleva más creación de dinero.
El fundamento neoliberal para justificar el control privado de la emisión de dinero es que el mercado es más “eficiente”. Y ello a pesar de la tendencia endémica a la crisis que tiene el capitalismo financiero. El público se ha animado a confiar a los mercados financieros su seguridad futura en materia de pensiones y de ahorro, lo que en sí conlleva las condiciones para la generación de una nueva burbuja.

Mientras los especuladores de alto riesgo ganan dinero apostando en activos al alza o a la baja, para el hombre de la calle solamente se puede ganar dinero hinchando activos financieros como la vivienda o la renta variable. Esto requiere la creación constante de crédito para estimular el advenimiento de nuevos compradores, una condición que se da claramente en el mercado hipotecario. Cuando el mercado ha tocado techo y que nadie está dispuesto a pedir más crédito, o que los prestatarios ya no pueden restituirlo, el valor de los activos financieros cae inevitablemente. Incluso en el caso de los especuladores de alto riesgo, los ganadores se compensan con el contrapeso de los perdedores.

¿Por qué estaban los bancos tan desesperados por prestar dinero imprudentemente a los compradores de vivienda y por desarrollar todo tipo de paquetes financieros complejos? La respuesta está en el aumento de la demanda de beneficios para así incrementar los dividendos y los precios de las acciones. En tal situación los bancos se hallan involucrados en el aspecto más rentable de la banca – también el más arriesgado. No deja de ser irónico que el capitalismo financiero cayera a causa de su explotación a ultranza de los más desfavorecidos. Cuando el capitalismo se queda sin mercado para sus productos, servicios o inversiones, sólo lo que quedan los pobres. En el caso del capital financiero éste era el detentor de primas de alto riesgo – las denostadas subprime. Pero los titulares de primas de alto riesgo no fueron la causa del desplome del capitalismo financiero, los causantes fueron sus propias contradicciones.

Siempre sujetos a su fin de lucro, los bancos sucumben con frecuencia a la tentación de la especulación, no importa cuántos cortafuegos se interpongan entre depósitos e inversiones. Por ese motivo, los anuncios de redimensionamiento de la banca con bancos más pequeños – narrow banking – no tiene visos de funcionar. Mientras las empresas accionistas que gestionan los bancos estén impulsadas ​​por valores capitalísticos, la gestión estará estimulada ​​por el afán de lucro, y consecuentemente por el riesgo. Lo cual no tendría mayor trascendencia si las actividades del sector de la banca privatizada no fueran responsabilidad pública. Ahora bien, como el sistema financiero está interconectado, la única manera de salvar ciertas partes es salvando el todo. El sector especulativo sólo puede ser apartado a condición de que el segmento de depósitos se segregue del sistema capitalístico, y que su capacidad de creación de crédito se mantenga bajo controles democráticos.

El control privado de la banca y las finanzas es fundamentalmente erróneo por la pretensión neoliberal de que la libertad financiera entra en contradicción con el fundamento social de los sistemas monetarios. La crisis también ha minado la tesis de que a través de la financiarización global, una parte sustancial de la población pueda sufragar su futuro económico a través de la apreciación de activos financieros. Lejos de hacer retroceder el papel del Estado, la implosión de las finanzas desreguladas ha puesto directamente en entredicho la tesis neoliberal de que el mercado y su sistema de flujos de capital sea un sistema intrínsecamente autorregulado que se vería distorsionado por la intervención del Estado.

Con la ilusión de que el dinero era una representación neutral de la riqueza del mercado, las instituciones financieras han hecho lo que han querido. Los operadores financieros especularon contra monedas y pidieron préstamos a bajo interés a unos países para invertir en otros estados de mayor interés. Alegando que su industria era global enfrentaron a los países entre sí, exigiendo un trato de favor fiscal o domiciliando beneficios en paraísos fiscales. Al actuar así, socavaron las condiciones de su propia existencia, es decir, la autoridad pública del dinero.

Un problema importante para países como Grecia o Argentina es que tienen problemas considerables para la colecta de impuestos por la opacidad de buena parte de sus respectivas economías y por sus altos niveles de evasión fiscal. Los capitales pueden haber escapado a la regulación, pero lo peor es que han perdido la legitimación que otorgaba la autoridad pública. Esto llevó al sector a tal expansión que los flujos de capitales en riesgo amenazan ahora la solvencia de países que tenían poca o ninguna responsabilidad residual en sus actividades especulativas.

La inmersión y la ignorancia

Que Cataluña-Catalunya es una nación nadie lo pone ya en duda. Que forma parte de un Estado, España, – más que federalista, disperso o insolidario o como se quiera llamar, pero todo menos unitario – tampoco.

Un aula catalán de hace 30 años © La Vanguardia

Heme aquí que surgen de nuevo las querellas de la vieja escuela maniquea que hacen daño ahí donde se ha construido una sociedad catalana cívica a base de esfuerzo, tolerancia y, mal que les pese a algunos, de solidaridad. Solidaridad en defensa y adhesión a una lengua vehicular propia, el catalán, tantas veces menospreciada, hoy símbolo de cohesión social, dinamismo e identificación con una cultura y un pasado envidiables. Muestra de una sociedad dinámica y sin complejos. Solidaridad también con el resto de comunidades del Estado – Catalunya sigue aportando más de lo que recibe en términos absolutos.

Los delicados equilibrios aún hoy en pié son puestos en entredicho por un corrillo de aprendices de brujo que juegan a dar miedo para conseguir votos. No está aún lejana en nuestra memoria aquella entrevista de Aznar, en los prolegómenos de la negociación con el presidente Pujol en 1996, en la que el entonces futuro presidente del gobierno nos ratificó aquello de que hablaba catalán en la intimidad – lo ridículo mata. Como Rajoy no gane por mayoría absoluta, ya le veo aprendiendo catalán a marchas forzadas.

Y es que políticamente hablando, y de cara a nuestros delicados equilibrios, el Estado español es una hermosa entelequia. A la clase política se le ha escapado el asunto de las manos y por eso estamos donde estamos. Porque lo que le está haciendo daño verdaderamente serio a España es la indigestión cotidiana a que nos somete el líder máximo Mariano Rajoy, su incapacidad para controlar a sus tropas periféricas y a la guardia pretoriana ultramontana en la sombra que quiere matar las moscas a cañonazos. Se sospecha que es un asunto que no se arreglará con un cambio de Gobierno, es decir, con un simple cambio de autoridad central. A la derechona le falta pedagogía y ciencia y le sobra ideología – y  no parece que las cosas vayan a arreglarse si ganan el 20-N, no hay evidencias de que eso haya sido o vaya a ser así. Y es que no hay nada peor que la ignorancia. Porque los populares, les guste o no, todavía no han desvelado su programa, aunque sí sus intenciones, y se encontrarán con una periferia con la que habrá que pactar y realizar transacciones de coste incierto. Sin eso, todos muertos.

Los cimientos públicos del Sistema Financiero

EL FUTURO DEL DINERO (2/4)

El sistema financiero se preocupa por la emisión y circulación del dinero. El objetivo del capitalismo es administrar el dinero con vistas a una utilización más rentable.

El dinero es un fenómeno extraño, real y no real a la vez. Se trata en esencia, de una promesa. La posesión de dinero es proclamar un derecho sobre recursos, bienes o servicios que se expresan en términos monetarios. Sin embargo, para que tal aseveración se haga realidad, los vendedores de esos recursos, bienes o servicios deben confiar en el valor continuo de la moneda.

Históricamente, el valor del dinero procede de un producto que se puede revender, como el oro, pero hoy en día deriva principalmente de metales comunes no  preciosos, papel, o simplemente soporte electrónico. La gente confía en él porque por convención y experiencia piensa que será aceptado. También porque está respaldado por una autoridad pública monetaria como recurso con curso legal que tiene un valor declarado.

Esto es fundamental a la hora de establecer la responsabilidad pública de la moneda. Así por ejemplo, todas las actividades monetarias acreditadas en libras son convalidables a través del sistema bancario británico (o sus agentes internacionales). Detrás del sistema bancario está el Banco de Inglaterra. A pesar ser independiente en términos políticos, la autoridad del Banco depende de la viabilidad financiera de la nación en términos de productividad (PIB) y de su capacidad para aprovisionar capital a través de impuestos.

Como se ha demostrado con Islandia, el hombre de la calle, a través del estado, se ha visto obligado a asumir los pasivos financieros originados por el sector privado. Si una empresa produce un coche que deja de funcionar, el propietario no se vuelve contra el estado para solicitar uno nuevo. Sin embargo con el dinero, eso es exactamente lo que el titular de ese dinero hace. La gente invirtió en Icesave, el banco online islandés, ya que ofrecía mayor rendimiento. A pesar de que el banco estaba vinculado a un pequeño país de 300.000 habitantes, los inversores no lo consideraron como una inversión de riesgo.
Cuando la casa matriz fue a la quiebra, los depositantes requirieron en masa al gobierno británico para exigirle el pago en su totalidad. Con el fin de garantizar la seguridad de sus propios bancos, el Reino Unido prestó a Islandia el dinero para pagar los depósitos – una gran deuda que pesa sobre los islandeses y contra la cual protestan ahora.

¿Cómo pudo ser que los bancos islandeses adquiriesen compromisos financieros varias veces superiores al valor de su economía? Esto es en parte porque los bancos echaron mano de depósitos de todo el mundo, pero sobre todo porque los bancos pueden crear dinero. Lo hacen mediante la emisión de crédito bancario – es decir, préstamos.

La economía de libre mercado se levantó sobre el crédito bancario. Traders y empresas tomaron prestado dinero del banco para asentar sus negocios. Últimamente la mayor parte del crédito está ligado al consumo o las inversiones financieras como la vivienda. La ilusión es que los bancos actúan como intermediarios entre ahorradores y prestatarios, pero eso no es así. Los bancos captar depósitos, sólo algunos amortizan intereses. También conceden créditos contra el cobro de intereses. No existe una relación directa entre ahorradores y prestatarios.

Todos los depósitos son reintegrables, independientemente de los préstamos exigibles. Los bancos también pueden prestar mucho más de lo que disponen en depósito, tradicionalmente, hasta diez veces más – y aún más en los últimos años. Así es como los sectores financieros pueden saltar en pedazos eclipsando a la economía productiva e inflando los activos financieros.

Recientemente los préstamos bancarios han contribuido a la utilización extensa del ‘apalancamiento’ para permitir que las inversiones de los (más) ricos vayan en aumento. Los fondos de cobertura, los private equities y las ‘municiones’ de inversión de los bancos utilizan el dinero prestado para inflar sus apuestas especulativas. Algunos de estos llegan incluso a apostar en contra de los propios bancos o de la moneda nacional. Cuanto  más dinero se emite más fluye dentro del sistema financiero y pasa a formar parte de las oleadas de dinero en busca de un refugio rentable. Como es imposible separar los intereses de los depositantes de los bancos o de los titulares de fondos de pensión de los especuladores financieros, en caso de crisis la totalidad del sistema ha de estar protegido.

En una crisis, los cimientos públicos del dinero y del sistema bancario se hacen evidentes. Como todos los créditos de origen bancario vienen indexados en moneda nacional, se convierten en una responsabilidad del Estado. Lo lógico sería que una responsabilidad pública fuera también un recurso público. Si el hombre de la calle es en última instancia responsable de todo el dinero que se emite en su nombre, ¿no debería tener algo que decir acerca de cómo se utiliza ese dinero?

Lejos de tener controlado democráticamente el acceso al proceso de emisión de crédito, el público, representado por el Estado, debe pedir prestado a los rentistas y a aquellos que controlan la oferta monetaria del país o bien gravar el dinero a medida que circula con impuestos para sufragar el gasto público. Hoy más del 95 por ciento de la emisión de dinero se lleva a cabo a través de crédito bancario. En el pasado los estados controlaban mucho más la emisión de moneda – la acuñación. Como el gasto en necesidades sociales o públicas es visto como secundario por el sector privado, este determina la cantidad de gasto público que se puede o no ‘tolerar’.

El control privado de la emisión de dinero quiere dar la impresión de que es el mercado privado quien crea riqueza. Sin duda, eso hace –literalmente – ganar dinero, en gran parte mediante el apalancamiento financiero: la emisión a favor de uno mismo para alimentar el comercio especulativo. La propiedad privada y el control de la emisión de dinero han generado enormes diferencias de riqueza. Las masas sólo pueden estar a la expectativa de un goteo de la actividad económica gracias al consumo de los traders que beben champagne y al creciente número de multimillonarios. Con la ilusión de que los manipuladores del dinero han generado la riqueza con la que especulan, aquellos que juegan con los mercados de dinero exigen un enorme comisión por el producto. Los niveles de salarios y bonificaciones están tan obscenamente hinchados que se han convertido en una economía de ‘comunidad cerrada’ aislada del resto de mortales gracias su riqueza. De hecho, nos han sisado lo que debería ser un recurso público – y del que se han incautado para beneficio propio.

Crisis, what crisis?

En más de una ocasión he oído a alguien exclamar aquello de “no entiendo por qué dicen que hay crisis” cuando el que así habla no ha encontrado una mesa libre en el restaurante deseado, ha tenido que hacer cola para ir al cine o ha descubierto que en pocas horas se han vendido todas las entradas para un concierto esperado de tiempo atrás.

Más del 25% de personas vive en el umbral de la pobreza en Barcelona

Con tales palabras uno manifiesta con frecuencia su contrariedad para constatar que no todos padecen la crisis con igual rigor. Es más, son el argumento falaz de aquellos que no han sufrido la crisis en absoluto. No sería difícil dar con quien ha sacado provecho de la marejada – y no hablo sólo de ejecutivos con sueldos blindados, de financieros de altos vuelos, de políticos venales o de empresarios sin escrúpulos.

Es evidente que el sistema está muy cerca del síncope y que cada día hay más gente que se queda al margen del montaje económico vigente. Si uno se para a pensar lo que ocurre en Barcelona – ciudad cosmopolita donde las hay – comprobará que cada vez son más numerosas las trazas de que la miseria está en todas las esquinas y que se extiende como una mancha de aceite

Ciertas señales son inequívocas y de ellas se hacen eco los medios. A diario se cursan órdenes  de desahucio de familias que han perdido sus ingresos al tener que afrontar una hipoteca; otras veces se trata de hogares en que, habiendo ambos perdido su trabajo , han de ser acogidos por los padres; personas solas y de edad avanzada que se ven obligadas a buscar con quien compartir piso para hacer frente al alquiler. He visto a alguno sacar lo que puede de una casa que ya no es suya para apretujarlo en el coche o la furgoneta; gente amontonada en locales abandonados o una nave industrial en desuso sin agua ni electricidad. Hay quien duerme en el metro o a la entrada de una iglesia o en un cajero automático. Nunca había visto a tantos rebuscar en las basuras; algunos, en Barcelona, hacen gala de real destreza al tirarse con arte de cabeza al contenedor de cartones reciclables dejando asomar sus piernas cual si hicieran el pino.

Otros indicadores menores evidencian que son muchos quienes se encuentran al límite de la supervivencia. Son detalles que pasan con frecuencia desapercibidos y que sin embargo merecen mejor interpretación. ¿Quién no ha observado a hombres y mujeres que se lavan como pueden en una fuente pública o que esperan al ciere de comercios y restaurantes para conseguir llevarse algo a la boca? Mujeres (son casi siempre mujeres) que hacen cola con el carrito de la compra a la puerta de Cáritas u otra entidad solidaria del barrio o la parroquia a que pertenecen. Gentes de toda edad, raza y sexo que, armadas con un pincho, hurgan en los contenedores en busca de algo que sea recuperable y aprovechable. Personas que recogen cartón, componentes recuperables de televisores o de ordenadores estropeados, ropa y zapatos viejos. Plástico, papel, cobre o chapa…

Otros indicios numerosos no son siempre evidentes. Padres y madres que buscan familias que les puedan pasar los libros de texto, la mochila o la ropa que no pueden comprar para sus hijos. Farolas, buzones, fachadas o vallas llenas de papelitos con un teléfono móvil como única referencia y que ofrecen a muy buen precio pintores, fontaneros, albañiles, asistentas domésticas, mujeres para cuidar de las personas mayores … y un letrerito pegado al cristal de la cafetería que informa de que sólo los clientes pueden utilizar el lavabo

Muchas son las estrategias de supervivencia que se repiten cada noche minutos antes de que pasen los servicios de recogida de basuras – en incluso en pleno día pues cuando hay hambre el sonrojo es lo de menos. Nuevos chatarreros, traperos del siglo XXI… en medio de una debacle más que anunciada.

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Finanzas no tan privadas

EL FUTURO DEL DINERO (1/4)

La crisis económica mundial actual está revelando las contradicciones de los capitales privados. Si los contribuyentes tienen que rescatar el sistema cuando falla, ¿por qué no también ejercer el control sobre la oferta y la asignación de capital antes que nadie?

En el punto álgido de la crisis financiera, la cobertura global de las finanzas públicas con vistas al rescate de los sistemas financieros mundiales fue de unos 15 billones de dólares – una cuarta parte del PIB mundial. La mayor parte de esta cobertura no fue ejecutada, pero la existencia de ayudas públicas impidió el colapso de las instituciones financieras en todo el mundo. Este papel fundamental del sector público ha sido ignorado en la práctica, ya que los bancos supervivientes han vuelto a la cultura de los bonos, beneficiándose de la reducción de la competencia y del apoyo estatal adicional a través de, por ejemplo, la flexibilización (o facilitación) cuantitativa (aumento de la oferta de dinero).

No todos los estados podrían apoyar su sector financiero sobredimensionado. Islandia se derrumbó con adeudos financieros de hasta diez veces su PIB. Gran Bretaña, con un sector financiero en torno a cinco veces su PIB, podría haber afrontado problemas similares. A nivel mundial el sector financiero ha eclipsado unas diez veces el PIB mundial.

¿Por qué los gobiernos se ven obligados a dilapidar incontables miles de millones en rescatar a los bancos y el sector financiero, cuando a otras empresas se les deja a menudo ir a la quiebra? La respuesta es que el sector financiero no es un sector privado de ningún modo. Ese sector implica una función pública, la emisión y circulación de dinero – que el capital privado se ha apropiado.

La banca moderna y el sistema financiero se han apropiado de ese quehacer público para su propio beneficio. Sin embargo, cuando el sistema financiero entra en crisis, la necesidad de mantener activa esa función pública implica que ésta se convierta en una responsabilidad de orden público, representada por el Estado o una autoridad monetaria equivalente. Como John McFall, presidente del selecto comité del Tesoro del Reino Unido, señalaba en The Guardian, 9 de enero de 2009:

 ”Después de la extraordinaria y auto-inducida implosión del sistema financiero, el futuro del sistema de mercado está ahora en manos de los gobiernos. Los políticos son el único espectáculo en la ciudad.”

La crisis financiera y la respuesta del público han puesto de manifiesto tanto la inestabilidad del sistema financiero mundial como la importancia de una autoridad pública monetaria como último recurso.

La segunda mitad del siglo 20 fue testigo de un rápido crecimiento del sector financiero cuando el público se vio entrampado en deudas (sobre todo préstamos al consumo e hipotecarios), dado que la seguridad financiera colectiva y pública fue abandonada en favor de inversiones personales (especialmente en pensiones), y porque era más interesante obtener beneficios rápidos de activos financieros inflados (especialmente en el mercado de la vivienda). Incluso los inversores institucionales se dejaron tentar por la promesa de mayores beneficios en las áreas más especulativas, como los hedge funds (1).

Con una proporción tan grande de la población atrapada en el sistema financiero, la demanda de rescate público se hizo más que inevitable. Porque un colapso del sistema financiero es mucho más inquietante para el orden social que un fallo del sector productivo. Si una fábrica cierra eso no implica que automáticamente quiebre el resto del mercado (incluso este último puede beneficiarse de una menor competencia). Pero si un banco quiebra el pánico amenaza con convertirse en sistémico ya que el público puede retirar su confianza en el sistema bancario. Por sí sola ésta es una de las principales razones por las que los estados tenían que intervenir.

La necesidad de la intervención del Estado ha puesto en evidencia las contradicciones del capitalismo financiarizado y sus estrechos vínculos con el “socialismo de Wall Street”. Un punto fundamental fue el rescate del banco de inversión norteamericano Bear Stearns. Las autoridades monetarias de EE.UU. no sólo procedieron al rescate de la banca minorista, sino también a la especializada en colectar capital financiero. Cuando el Tesoro de EE.UU. trató más tarde de aislar el segmento de inversión especulativa dejando a Lehman ir a la quiebra, las consecuencias eran ya casi fatales para el sector bancario en su conjunto. El sector financiero estaba tan interrelacionado que una crisis de impago en el nicho subprime de EE.UU. podría provocar la caída de un banco relativamente pequeño del Reino Unido, Francia o España gracias al funcionamiento del mercado global de capital y al colapso del crédito.

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(1) Fondos de cobertura que se utilizan con frecuencia para cubrir riesgos u operaciones que tienen que ver con derivados. Véase El desequilibrio, en el origen de la crisis

El norte de África, entre cambio y estabilidad

A raíz de los levantamientos en el norte de África, Occidente puede verse obligado a elegir entre la tan necesaria reforma o el mantenimiento de dictaduras estables. La OTAN tendrá que reconsiderar sus últimas operaciones, más allá de los intereses de sus aliados, para empezar a garantizar la seguridad real.

Manifestantes contra el gobierno rezan un viernes en Benghazi, Libia, durante una llamada a las armas para unirse a la lucha contra las fuerzas del gobierno de Muammar Gaddafi.

Rociado con disolvente de pintura, Mohamed Bouazizi se prendió fuego en Túnez el 17 de diciembre. Este hecho desató una ola de protestas en todo el norte de África. Este joven universitario de 20 años, descontento después de que el gobierno confiscara su única fuente de ingresos – un carrito de fruta – y fuera apaleado, se ha convertido en el catalizador del comienzo de una serie de revueltas en el norte de África
Las protestas se han extendido a Egipto, Libia, Siria y Yemen, así como Marruecos y Argelia. Los ciudadanos han salido a las calles en protesta por los precios de los alimentos, las altas tasas de desempleo y el descontento general con décadas de regímenes dictatoriales incompetentes.
Con las crecientes protestas extendiéndose de país en país, propagando el fuego de la reforma en el alma de los ciudadanos, los levantamientos del norte de África pueden ser el Muro de Berlín del siglo 21. El Secretario General de OTAN, Anders Fogh Rasmussen reconoce el efecto potencial que los levantamientos podrían tener en el orden mundial pero afirma que “el resultado de esta crisis aún no está claro.”
Rico en recursos naturales, el Norte de África se ha convertido en un campo de batalla estratégico entre EE.UU., Europa, China y Rusia. EE.UU. y Europa parecían dar prioridad a dos iniciativas de la OTAN: el Diálogo Mediterráneo y una alianza militar con los 53 países de la Unión Africana (UA).
Tanto es así que los países miembros de la Unión Africana y del Diálogo Mediterráneo podrían beneficiarse de iniciativas – en el marco de los objetivos generales de la lucha contra las amenazas contra la seguridad africana – utilizando por lo tanto a la OTAN como modelo para la Fuerza Africana de Reserva. Sin embargo, los miembros de la OTAN se beneficiarán más aún puesto que tales iniciativas propiciarán una limitación de la expansión rusa y china y el bloqueo al negocio de los proveedores de armas de países no-miembros de la OTAN.
Los intereses de la OTAN están falseados y carecen de un trasfondo serio en lo que respecta a sus objetivos públicos generales. Rasmussen ha perfilado sus preocupaciones con los levantamientos en términos del impacto que pueden tener sobre el proceso de paz en Oriente Medio y un posible aumento de la inmigración ilegal en Europa –validando de esa manera la visión ensimismada que la OTAN tiene sobre las preocupaciones del mundo bajo una actitud de “no interferir en la política interna”. Olvídense de asociaciones, diálogos, y metas.
Esta falta de respuesta de la OTAN se prolonga en la débil respuesta de EE.UU., con Europa siguiéndolos de cerca. Si bien Obama actuó con cautela a la hora de denunciar la violencia contra los manifestantes pacíficos en Libia por temor a que el régimen de Gadafi hostigase a ciudadanos estadounidenses en Libia, Washington no fue menos lento en reaccionar a las protestas en Egipto a principios de febrero.
Sólo tras recibir fuertes críticas por parte de los medios de comunicación Obama denunció la actitud de Mubarak, aliado desde largo tiempo de EE.UU., llamando a la transición “ahora.” Washington ha apoyado a regímenes dictatoriales, como el de Mubarak, durante décadas, beneficiándose de tales relaciones estables con dictadores. Frente a Egipto –  que supo custodiar y torturar a los sospechosos de terrorismo contra EE.UU. – ha habido una política de “respáldenos en nuestra guerra y cerraremos los ojos ante sus violaciones de los derechos humanos”. Todo parece indicar que la política de EE.UU. está encaminada a apoyar dictadores estables, en lugar de gravitar alrededor de estas incipientes democracias. ¿Por qué EE.UU. y la OTAN, que con tanta empeño promueven la democracia en el mundo, no la han apoyado en el norte de África?
“EE.UU. y sus aliados no obstaculizan las trabas a la democracia, a causa de los substanciales recursos energéticos (en juego),” señala el muy respetado intelectual estadounidense Noam Chomsky. De hecho, cuando las protestas se extendieron a Libia, la principal preocupación de la administración estadounidense se centró en el aumento de los precios del gas, y no en que Gadafi lanzara bombas contra sus propios ciudadanos y que hiciera ejecutar a soldados libios que se negaron a disparar contra sus compatriotas. El precio del petróleo – que podría alcanzar los $ 220 por barril si Libia y Argelia, ambas inmersas en tumultos internos, cortaran el suministro de petróleo – podría frenar la recuperación económica.
Tanto la OTAN como EE.UU. han encubierto intenciones egoístas detrás del concepto de ‘soberanía nacional’ pero tras décadas de apoyo a dictadores aliados e iniciativas más recientes con el objetivo de controlar firmemente los asuntos africanos, esta actitud poco honesta se ha vuelto insostenible. Y si EE.UU. y la OTAN no cambian de  postura, debemos esperar que al menos dejen de lado los beneficios potenciales y permitan que los movimientos internos de África elijan qué (siguiente) paso desean emprender.
Recientemente, la OTAN ha instado a todas las partes a atajar la violencia y garantizar una transición pacífica hacia la democracia. En enero de 2001, Mubarak instó a los manifestantes a emprender “transiciones ordenadas”, lo que sólo sirvió para retrasar el cambio. Si, por una parte cabe esperar y aspirar a una transición pacífica, ha de recordarse que la OTAN no puede reducirse a ser una suma de poderío militar, sino también una entidad política con un objetivo ampliamente establecido de “promover los valores democráticos para construir la confianza y prevenir los conflictos a largo plazo.” ¿No podría ser de gran provecho para el norte de África evitar conflictos a largo plazo para propiciar su transformación?
Occidente y la OTAN no pueden seguir apelando, a la vez, a la estabilidad y defendiendo la reforma de las estructuras de gobierno norteafricanas. Tendrán que reconsiderar sus últimas alianzas, más allá de los intereses de sus aliados, y empezar a garantizar la seguridad real de la zona.

El proceso de reformas, ¿obstáculo o impulso al desarrollo de África?

CRISIS DE GOBERNANZA EN ÁFRICA (4/4)

Diagrama de evaluación de desempeño del Sector Público de Max Moullin

Tras el análisis de las últimas décadas de reforma del sector público en África, con especial énfasis en Ghana, uno puede sacar la conclusión de que la ayuda externa durante los años 1980 ha sido vital, aunque en cierta medida perjudicial debido a un “diagnóstico y pronóstico erróneos “ (1). El sector público en África durante ese tiempo no puede ser considerado sobredimensionado, sino más bien en expansión. Ese crecimiento fue el resultado directo de la recientemente conquistada independencia por aquel entonces y representó por lo tanto un paso decisivo hacia la toma de control de la situación.
A fin de superar el declive económico de los años 1980 los estados africanos estaban en manos de las inversiones extranjeras. Mientras el FMI, el Banco Mundial y donantes individuales proporcionaban fondos por un lado, por el otro establecían metas inalcanzables y calendarios poco realistas. En lugar de fortalecer el sistema existente de administración pública, obligaron a implementar políticas occidentales de NGP con vistas a la reducción de personal, despidos y reducción de costes. Como se ha dicho anteriormente, los estados africanos no tienen funcionarios cualificados en exceso, sino que al contrario, existe una demanda de estos últimos. En lugar de garantizar más fiabilidad y mejor formación de los funcionarios, muchas funciones se vieron recortadas y el indispensable incremento de salarios se llevó a cabo con muchas reticencias (2).
Los resultados de estas reformas de la administración pública de los años 1980 en Ghana y otros países fueron cuando menos moderados. Desde otro punto de vista, se podría incluso afirmar que fueron modestos desde una perspectiva a corto plazo, pero fatales en una perspectiva a largo plazo, ya que se centraron en aspectos técnicos con el fin de ahorrar dinero – lo que en realidad debilitó a la función pública (1) ignorando los aspectos fundamentales que llevan a un sector público exitoso. Mientras que puede tener mucho sentido concentrarse en la reducción de costes y de la administración pública en países occidentales como el Reino Unido o Alemania – donde existe un cierto entorno ético por parte de los funcionarios públicos debido a siglos de reglas y normas institucionalizadas – las burocracias africanas estaban muy lejos de alcanzar tal punto del desarrollo. Si uno observa el progreso económico de los tigres asiáticos cuyas economías se vigorizaron en las últimas décadas, uno es capaz de atribuir este éxito a sus robustos sistemas de administración pública (3).

Como no hay tales antecedentes en la administración pública de africana, parece obvio que el énfasis debe ser puesto en la implantación de una ética de la administración pública y de responsabilización. Se podría concluir, que las reformas de los años 1980 en África se saltaron un paso, porque iban destinadas a reducir algo que ni siquiera era estable desde un principio. Se centraron exclusivamente en cuestiones técnicas. Así pues, hay que reconocer que las reformas de aquellos años obstaculizaron el desarrollo de aquellos países africanos comprometidos en la reforma.
Por supuesto, esta afirmación debe ser considerada con cuidado, ya que no existe posibilidad alguna de comparación con un país africano que haya alcanzado todos sus objetivos de reformas de tipo NGP. Sin embargo, la reducción de costes en áreas equivocadas llevó a los “retos ineludibles” de desarrollo (4) que los países africanos tuvieron que afrontar durante la década de 1990 e incluso ya en el nuevo milenio. Mientras se ventilan las políticas tendentes a alcanzar un comportamiento más ético y una mayor responsabilización, su aplicación debe coordinarse entre los estados africanos. En lugar de depender de la ayuda externa, los países más exitosos tienen que dar ejemplo y apoyar a aquellos miembros más débiles.
Frente a estos problemas, la ONU concluye:

“Para los países pobres, con recursos limitados, las necesidades de reforma son enormes, no porque los países no sepan qué hacer, sino porque carecen de los recursos para iniciar y sostener un programa integral de cambio.” (4)

Aún hoy la ayuda financiera sigue siendo trascendental. Pero en lugar de forzar a los diferentes sistemas a adaptarse a los modelos de reformas de la administración pública occidentales, el apoyo debería apuntar hacia la educación de los funcionarios públicos, es decir, al establecimiento de capacidades humanas y de formación. Junto con el crecimiento de los salarios públicos oficiales, también se habrán de abordar las dos principales debilidades identificadas en este informe. Ya que la reducción del sector público es una realidad, se podría tratar ahora de estabilizar el sistema. Con todo ello, la tendencia actual de la reforma del servicio público de África ya no puede en modo alguno ser atribuida a una inhibición del desarrollo de esos países.
En general, queda demostrado que las sucesivas olas de reformas de la NGP durante los años 1980 hizo poco por promover el desarrollo sostenible del sector público en África y por consiguiente de las economías de esos países (1) (2). A pesar de estas experiencias negativas y del sentimiento de dilapidación de recursos, el apoyo externo sigue siendo una condición sine qua non en el actual continente africano. Las estrategias necesarias sólo pueden llevarse a cabo después de la aplicación de sofisticados análisis y diagnósticos y con la participación de todos los interesados, especialmente en cuanto a un comportamiento más ético por parte de los funcionarios públicos (2).
Sólo de esta manera se pueden implementar políticas tales como la liberalización de los mercados, vitales para una participación más exitosa en el conjunto del comercio mundial.

Con el fin de poner de relieve las dificultades de Ghana y otros países africanos en el establecimiento de una administración pública eficiente y sostenible que redunde en un mayor desarrollo económico, este informe se ha concentrado en la crisis de gobernanza apuntada anteriormente (2). Sin embargo, hay por supuesto una gran interdependencia entre la administración pública y el gobierno central de un país. El mejor sistema de gobernanza sólo llega lejos si existe gobierno estable, organizado y constitucional (4). Sería interesante analizar estas realidades de los países africanos, ya que parece lógico que los gobiernos débiles son otro factor desencadenante del subdesarrollo.

En general, se puede concluir que las reformas de los años 1980 no estaban adaptadas a los países africanos en desarrollo y, muy probablemente les privaron de un desarrollo económico rápido. La segunda ola de reformas sin embargo, fue mucho más acertada por estar centrada en la participación y capacitación de los funcionarios públicos, que es –  como ocurre en los casos de los países desarrollados y de los Tigres asiáticos – crucial para una administración pública estable y el crecimiento económico. Si cuentan con la ayuda financiera necesaria, los Estados africanos comprometidos con la reforma, como Ghana, podrían muy bien superar su subdesarrollo económico.

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· Crisis de Gobernanza en Africa (3/4): La refundación de la Función Pública Africana

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(1) Olowu, B. (1999). Redesigning African Civil Service Reforms. In: The Journal of Modern African Studies 37, 1 (1999). Cambridge University Press.
(2) Adamolekun, L. (2005). Re-Orienting Public Management in Africa: Selected Issues and Some Country Experiences. In: African Development Bank – Economic Research Paper Series No. 81.
(3) Evans, P. (1995). The State as Problem and Solution: Predation, Embedded Autonomy, and Structural Change. In: Politics and Society.
(4) United Nations. (2005). Public Administration and Development – Report of the Secretary General.

La refundación de la Función Pública Africana

CRISIS DE GOBERNANZA EN ÁFRICA (3/4)

Los problemas habituales de la inoperancia del sector público debido a los movimientos erróneos encaminados a su reforma – que han conducido a una reducción en lugar de un refuerzo del sistema – junto a la corrupción intacta de los funcionarios públicos, dan motivos para especular sobre las políticas más exitosas con vistas a transformar la administración pública en África . Con ese fin, los ministros de los servicios públicos se reunieron en Stellenbosch, Sudáfrica, en 2003 para responder a los “retos ineludibles” (unfolding challenges) de la administración pública de África (1).
De acuerdo con algunos planteamientos de reforma del final de los 1990, el objetivo de las nuevas reformas es volver a políticas domésticas y de reactivación de la demanda ​​dirigidas a satisfacer problemas y retos específicos en lugar de integrar los objetivos de los influyentes donantes que buscan una vasta contracción de efectivos y reducción de costos (1). Mientras, la ONU señala que la reforma de las políticas actuales tiene todavía hoy como objetivo mejorar las técnicas de negocio y de satisfacción del cliente – “un legado de los primeros días de la Nueva Gestión Pública” (1), aspectos intangibles de la reforma tales como la aplicación de normas y valores, así como la ética de servicio público y la rendición de cuentas juegan un papel vital.
Dado que los países africanos como Ghana no cuentan con los activos financieros necesarios para proceder a un aumento ineludible de los salarios de sus funcionarios públicos, parece cuando menos crucial garantizar la sensibilidad de esos empleados en pro del respeto de las obligaciones normativas. A pesar de las experiencias negativas que los ciudadanos han debido afrontar de cara a funcionarios públicos corruptos hasta el momento, estos últimos han de ganar conciencia de la necesidad de rendir cuenta de su desempeño al gobierno elegido por sufragio directo del país (2). Von Maravic sostiene que la ética en la gestión pública afecta a la calidad de las decisiones tomadas en la administración pública, así como la confianza que el ciudadano tiene en el sistema. (3). Por lo tanto, si se pudiera garantizar el comportamiento ético de los funcionarios públicos, la gestión de los funcionarios africanos (y concretamente, los de la administración pública de Ghana) podría mejorar indudablemente.
Sin embargo, existe otro problema pendiente: la falta de recursos. En ese sentido, Naciones Unidas manifiesta que:

“En muchos países, la administración pública sigue siendo débil en gran parte debido a la escasez de recursos humanos y de las deficiencias en la formación y motivación del personal.” (4).

Cuando se habla de la mejora de los servicios públicos de África, se debe tener cuidado de no tratar de aplicar la misma lógica de reforma del sector público a todos los países africanos por igual. La diferenciación de Adamolekun ofrece una posible clasificación de los estados africanos, como se ha mencionado anteriormente cuando se refiere a Ghana como país comprometido con la reforma.

La tabla anterior u otra similar podría ser utilizada con el fin de garantizar una mejora sostenible de los sistemas africanos de administración pública. En ese sentido, la ONU pone de relieve la necesidad de intercambiar la información entre los estados africanos comprometidos con la reforma (4). La aplicación de políticas autóctonas – aún hoy influenciadas por técnicas de Nueva Gestión Pública de reforma del sector público – junto con un enfoque en pro de cambios de ética y de responsabilidad en los países del llamado “círculo virtuoso” podría ser un primer paso (5). Mientras que los ministros responsables del servicio público han de intentar trabajar según los mismos criterios también deben aceptar que países como Botswana, Namibia y Sudáfrica sean ‘primus inter pares’ y, en definitiva, una referencia para la orientación de sus políticas. Por otra parte, es obvio que las inversiones extranjeras siguen siendo necesarias, pero no hay que repetir los errores de los años 1980 cuando se permitió que la presión a corto plazo de los donantes en la aplicación de las reformas no decayese.

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(1) African Press Organization. (2008). 6th Conference of African Ministers of Public Service Opening Remarks.
(2) Solinski, H.M. (1993). Ethic-conscious outlook behavior in public administration in Switzerland. Considerations and suggestions for the introduction of an ethics understanding based on the American experience. Reports and contributions of the Institute for Business Ethics at the University of St. Gallen.
(3) Von Maravic, P. (2009). Ethical challenges in administrative action. 5/4/2009.
(4) United Nations. (2005). Public Administration and Development – Report of the Secretary General.
(5) Adamolekun, L. (2005). Re-Orienting Public Management in Africa: Selected Issues and Some Country Experiences. In: African Development Bank – Economic Research Paper Series No. 81.

El Cuerno de África, un escenario recurrente de sequía y hambre

© La Vanguardia

Los campamentos de refugiados de Dadaab, en Kenia se están enfrentando a la llegada de miles de personas que huyen de la sequía y de la guerra en la vecina Somalia. Muchos, especialmente niños, no llegan a sobrevivir al largo viaje.

Unas 2.000 personas han estado llegando todos los días a los campamentos de refugiados de Dadaab, en Kenia, desde Somalia, Etiopía y las zonas de sequía en Kenia. Muchos tardan semanas en llegar. Los más pequeños, especialmente, no sobreviven a menudo tras el largo viaje o bien sucumben al agotamiento y la malnutrición graves, incluso después de llegar a los campamentos. Los campamentos de Dadaab acogen actualmente a unas 350.000 personas.

Las malas cosechas, las sequías y las inundaciones no son las únicas causas del hambre. La corrupción, la mala gestión y el desgobierno son los principales responsables de catástrofes como la hambruna actual en el Cuerno de África.

Cada día, entre 1.000 y 2.000 refugiados procedentes de Somalia llegan a los campamentos de refugiados de Dadaab, en el norte de Kenia. Huyen del hambre – y de un país que no existe en absoluto. La situación es tan caótica en el sur de Somalia, que es incluso peligroso para los trabajadores humanitarios llegar hasta allí. Los grupos rebeldes están propagando el miedo y el terror entre la población, bloqueando la ayuda y los alimentos que tan desesperadamente necesitan los refugiados, haciendo imposible que cualquier tipo de ayuda del mundo exterior les llegue.

Añádase a esto la sequía extrema. El resultado es que a muchos quienes ya viven en el umbral de la pobreza y por debajo se les quita su última oportunidad de sobrevivir. La escasez de alimentos está haciendo que los precios se disparen. Quien no puede pagar se muere de hambre. El mijo es un alimento muy importante en Somalia y es dos veces más caro que poco tiempo atrás. La gente no tiene ninguna opción más.

La democracia puede combatir el hambre

Pero no hay gobierno culpable de la catástrofe en Somalia. Este país es un ejemplo clásico de un Estado fallido. No hay ni gobierno ni administración. En estos casos, las crisis de hambruna son prácticamente inevitables.

El economista indio y premio Nobel Amartya Sen demostró que el hambre aguda apenas se produce en las democracias. Aunque el hambre crónica puede prevalecer en países cuyos gobiernos son elegidos democráticamente. Esto significa que muchas personas sufren desnutrición, pero aun así sin llegar a secuelas de tales proporciones.

Más de mil millones de personas mueren de hambre en el mundo. Esto conlleva un alto nivel de mortalidad infantil, de discapacidad física y mental y de pobreza desesperada.

Etiopía no puede combatir el problema por sí sola

La catástrofe que actualmente hace estragos en el Cuerno de África no es el hambre cotidiano y endémico, sino más bien una hambruna de dimensiones bíblicas. Hay gente muriendo de hambre durante el éxodo, niños que a menudo no sobreviven a la marcha de semanas y semanas de duración hasta los campos de refugiados kenianos en Dadaab, o que mueren poco después de llegar porque ya están demasiado débiles para sobrevivir.

Los refugiados de Somalia tienen que caminar durante días para llegar al campamento de Dadaab

Vienen de Somalia o Etiopía, donde el gobierno también está librando una desesperada batalla contra el hambre.

Etiopía ha invertido enormemente en el sector agrario en los últimos 10 años. Cada año, el número de hambrientos ha disminuido entre 1 y 1’5 %, pero partiendo desde un nivel muy alto.

Todas las medidas son pues insuficientes. Etiopía pertenece a los países más pobres del planeta. El rápido crecimiento de la población hace que sea difícil que el sector agrícola progrese lo suficiente y garantice la seguridad alimentaria. Una sequía devastadora como la de ahora no puede ser atajada sólo con inversiones en desarrollo rural. A aquellas personas que han perdido sus tierras o animales debido a la sequía sólo les queda el éxodo como escapatoria.

Promesas incumplidas

A largo plazo, las inversiones en agricultura y reducción de la pobreza son las únicas soluciones que podrían evitar catástrofes de hambre como ésta. Y estas deben ser inversiones transparentes y sostenibles – sin que los fondos se diluyan en la corrupción y el nepotismo. Sin dejar de nuevo África en manos del agrobusiness ni de países voraces que adquieren tierras africanas para monocultivo y especulaciones sobre los cereales (China, Corea del Sur). Facilitando y propiciando la capitalización de proyectos agrarios a menor escala, de proximidad, tradicionales (propiciando la microfinanciación a todos niveles posibles para generar economías que autofinancien la autosuficiencia alimentaria) en lugar de inversiones capitalísticas que buscan un retorno de inversión a corto plazo.

El acuerdo de la Unión Africana en Maputo es bienvenido claro está. En 2003, los países africanos se comprometieron a invertir un 10% de la totalidad de su presupuesto en el desarrollo agrícola. Por desgracia, Kenia, por ejemplo, donde la sequía atenaza a cientos de miles de personas, no ha cumplido su promesa. En el futuro, deben prepararse stocks de fondos y reservas de alimentos adicionales y de urgencia para impedir que crisis agudas como la actual se produzcan de nuevo. O bien, una vez más, la ayuda de comunidad internacional de donantes deberá actuar a contrarreloj. Y es que esta ayuda adicional de la comunidad internacional es – a pesar de todas las promesas – insuficiente con mucho para luchar contra una catástrofe de esta categoría. ONGs y agencias de la ONU tienen mandato de los gobiernos para ayudar a estas personas, pero carecen de fondos necesarios.

Muchas organizaciones de ayuda ya están advirtiendo de la próxima hambruna: en el sur de Sudán, que acaba de alcanzar la independencia. El Estado más reciente de la ONU se caracteriza por su escasez de fondos, su falta de experiencia de gobierno y la creciente corrupción. Estamos a un paso de una nueva catástrofe.

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La patronal española o la torpeza del aprendiz de burro

Los de la CEOE sí que saben lo que hay que hacer para crear empleo

El presidente de la CEOE ha calificado de prepotentes a los funcionarios. Digo yo que para prepotentes los ejecutivos del IBEX 35, y algunos más, cuyas retribuciones escandalosas y obscenas en tiempos de crisis como los que corren, se van filtrando de tarde en tarde a la prensa. Hace unos días se publicó que el presidente de Iberdrola había ganado en el primer trimestre del año 7,3 millones de euros. ¿Cómo no va a subir después la tarifa eléctrica? Sería sumamente interesante publicar un elenco completo de las retribuciones de esos directivos, incluso hasta el cuarto o quinto nivel, y sus equivalentes en la función pública, teniendo en cuenta además que estos últimos han accedido al empleo por procedimientos objetivos, de los que se carece en la mayoría de los casos en el sector privado.

Pero estoy seguro de que la intención del señor Rosell no era ofender gratuitamente a los empleados públicos, sus palabras tenían otra finalidad mucho más profunda, recortar el sector público y agrandar el sector privado. Y digo bien, reducir el sector público y aumentar el sector privado porque en una sociedad moderna no se puede prescindir de los servicios que hoy suministra el Estado. Supongo que el presidente de la patronal no quiere prescindir de la sanidad, ni de la educación, ni de la policía, ni de los jueces, ni de las carreteras, ni de los aeropuertos, ni de los ferrocarriles, ni de un largo etc. No quiere que estas actividades desaparezcan, lo que quiere es que dejen de financiarse con impuestos y pasen a financiarse vía precio, y que los consuman solo aquellos que puedan pagarlos.

Se ha puesto de moda afirmar que tenemos que contentarnos con el Estado de bienestar que podemos financiar. La aseveración constituye una falacia. Todo se reduce a saber qué nivel de impuestos estamos dispuestos a soportar. La sociedad tendrá que destinar parte de su renta a mantener estos servicios. La cuestión es si los suministra el sector público y los financia mediante impuestos o el sector privado a través de los precios. En este último caso, aun cuando se prive a una gran parte de la población de su uso o consumo, el gasto será igual o incluso mayor. El mejor ejemplo es el de la sanidad en EE UU. El gasto por habitante es tres veces el de España y, sin embargo, el 15 por ciento de los ciudadanos carecen totalmente de cobertura y la del 40 por ciento es muy limitada.

El señor Rosell lo que pretende es que hasta en aquellas actividades que se financian con impuestos, el máximo posible de ellas esté gestionado por el sector privado. En España el número de empleados públicos es muy inferior al de los países de nuestro entorno, pero en muchas partidas eso no significa que el gasto sea menor ya que está externalizada su gestión. El resultado, por el contrario, consiste en un mayor costo (algún beneficio, a menudo un enorme beneficio, tiene que obtener el empresario privado), el deterioro de las prestaciones y la pérdida del control de la Administración, poniéndose en peligro en múltiples ocasiones la objetividad y las garantías que deben regir el funcionamiento de las actividades administrativas y de los servicios públicos.

Por otra parte, se produce un efecto adicional; la mayoría de los trabajadores contratados serán precarios y mal pagados, mientras que los directivos multiplicarán por tres, por diez o por cien el sueldo que tenían en el sector público. Basta mirar lo que ha ocurrido en la privatización de las empresas públicas, y comparar lo que cobraban sus ejecutivos antes y después de ellas.

El presidente de la patronal ha criticado también a los malos alumnos que tardan ocho años en hacer una carrera de cinco. “No se les puede pagar”, ha dicho. Se supone que se refiere al sector público. Algo de razón tiene, sobre todo cuando la economía española, ese sector privado tan emérito, no genera puestos de trabajo para dar empleo a todos, y un gran número de titulados, especialmente ingenieros, tienen que emigrar a Alemania, Gran Bretaña o a Chequia para poder trabajar, con el dispendio que ello significa. Se podría estar de acuerdo con el señor Rosell siempre que él aceptase el cierre de todas las universidades privadas, porque considero que de lo que se trata es de que estudien únicamente los que tienen capacidad y voluntad para hacerlo, y resultaría una gran injusticia que de esa norma estuviesen excluidos aquellos cuyas familias tienen capacidad económica suficiente para comprar el título. De hecho, ya se está produciendo esta discriminación. Mediante las universidades privadas se burlan de la criba de la selectividad y los hijos de las familias pudientes pueden escoger la carrera que deseen con solo pagarla.

Pero la mayor perla que el presidente de la CEOE ha lanzado es eso de que los trabajadores se apuntan al paro “porque sí”. No, señor Rosell, los trabajadores se apuntan al paro porque sus empresarios los han despedido, en muchos casos “porque sí” (no otra cosa es el despido improcedente) o para obtener más beneficios. Ya se sabe, los ERES se justifican ahora simplemente por la previsión de que los ingresos van a disminuir.

Ante el tremendo drama del desempleo, con más 1,300,000 familias en las que ninguno de sus miembros cuenta con un empleo, afirmar que los trabajadores se apuntan al paro “porque sí” constituye una ignominia. Los trabajadores se apuntan al paro porque muchos de los afiliados de la CEOE han obtenido inmensos beneficios en los años anteriores, provocando una crisis de la que los trabajadores, desde luego, no son culpables, y porque cuando han venido mal dadas “si te he visto, no me acuerdo”. Para averiguar por qué los trabajadores se apuntan al paro, el señor Rosell lo único que tendría que hacer es preguntarle a su antecesor en el cargo.

Implicaciones del proceso de reforma de la administración pública en África

CRISIS DE GOBERNANZA EN ÁFRICA (2/4)

Desde finales de 1980, muchos países africanos han venido reformando sus servicios públicos (…) Por desgracia, estas reformas no han tenido mucho éxito debido a diagnósticos y pronósticos deficientes. Con lo que no han podido hacer frente a los grandes problemas de la administración pública. “ (1)

Antes de llevar a cabo el análisis de las reformas en el sector público africano, hay que recordar que el paisaje de la administración pública de África no fue levantado desde cero. Con su independencia del dominio colonial británico, países como Ghana heredaron un sistema de gestión pública cuya tarea principal era la de “asegurar la continuidad del Estado y mantener el orden público” (2). Sin embargo, tras la independencia, la administración pública hubo de reorientarse con el fin de secundar los intereses nacionales en lugar de los de los ex gobernantes coloniales. Consecuentemente el Banco Africano de Desarrollo afirma que la expansión de la administración pública fue ingente hasta que el grave declive económico a finales de los años 1970 condujera a una crisis de desarrollo a gran escala (2). Este documento tiene como objetivo concentrarse el momento en que las reformas de la administración pública se pusieron en marcha. Ghana nos servirá como ejemplo práctico de este trabajo, ya que puede ser identificado como un país comprometido con la reforma (2) ya que demuestra un gran esfuerzo para rehabilitar el servicio público a pesar de sus carencias económicas enormes. Por lo tanto, la falta de compromiso no es en ningún caso un posible factor de inhibición para el desarrollo exitoso de la administración pública de Ghana.

El objetivo de esta segunda parte es, pues, entender correctamente por qué las políticas de los años 1980, cuyo objetivo eran la estabilización económica y el desarrollo de los países africanos como Ghana, han mostrado poco éxito (1). Una de esas políticas es la liberalización de los mercados (3). Tomando esto como punto inicial de análisis de este trabajo, uno tiene más probabilidades de comprender la naturaleza de las reformas puestas en marcha durante los años 1980. La cuestión de si estas reformas inhibieron o dieron marcha atrás al progreso económico de Ghana, son pues nuestro foco de atención.

La Nueva Gestión Pública (NGP)

Influenciado por los países donantes que proporcionan el apoyo financiero necesario para las reformas (4), el ideal de la nueva gestión pública comenzó a ganar terreno como un leitmotiv para las reformas en Ghana y otros países subsaharianos. En general se puede afirmar con Bamidele Olowu quela administración pública [siguió] el modelo original de sus precursores metropolitanos.” (1). Aunque la nueva gestión pública no implica un único inventario dogmático y cerrado de instrumentos para todos los países, la NGP ha de entenderse como una visión empresarial de la acción administrativa y, por lo tanto, como una conducta microeconómica de la gestión pública.

De acuerdo con Peter Evans, esta fase de las reformas en los países en desarrollo puede considerarse como centrada en el mercado (5). Después de décadas de ver en el Estado un instrumento fundamental de desarrollo, las reformas en los años 1980 se iniciaron con el sentimiento de incurrir en experiencias negativas del pasado con el gobierno central, es decir, con vistas a una reducción del ámbito del Estado.

Como hemos mencionado antes, Ghana, como muchos otros países africanos, experimentó un gran desarrollo de su sector público después de la década de los años 1960 (1). Tras la crisis mundial del petróleo, el declive económico de África y el ideal de una reforma de la administración pública orientada al mercado, el crecimiento del Estado tocó a su fin (2). Los países donantes proporcionan la ayuda financiera necesaria para la reducción de los servicios civiles de los estados africanos (4). Para hacer esto más accesible, no hay que perder de vista algunos datos precisos, en este caso de Ghana.

La reducción de la administración pública de Ghana se ha abordado a través de un gran número de etapas. Los más importantes para el análisis en este documento son los siguientes. Un gran movimiento de reestructuración de la organización llevó a una reorganización de los ministerios del gobierno al eliminar cuatro organismos en período de reforma. De ahí que, esas agencias aparentemente innecesarias fueran suprimidas. Otro método, que tuvo muy buena acogida por parte de los países donantes, fue la ola de despidos ocurrida en Ghana. El objetivo central de esta política fue el recorte de empleos públicos innecesarios para reducir la talla de su administración pública. De esta manera, Ghana redujo sus numerarios públicos de 131 089 en 1990 a 80 000 en 1995 (1).

La reducción del número de funcionarios iba a suponer un incremento significativo de su remuneración. Consecuentemente, Ghana previó ‘descomprimir’ los salarios y proporcionar así mejores sueldos para sus gestores públicos. Aunque la información sobre el aumento real varía en función de la fuente, se puede afirmar con seguridad que los salarios reales en Ghana no aumentaron de manera significativa. Aunque todavía es superior a la de muchos países africanos, en Ghana el incremento salarial durante el período de reformas fue modesto (2).

Estos tres aspectos de la reforma del sector público de Ghana son suficientes para apuntalar la siguiente línea de argumentación. Sin embargo, hay que señalar que Ghana también estaba a la vanguardia en cuanto a la privatización y la descentralización de sur servicios públicos (1). Debido a su pasado bajo autoridad británica y su influencia organizacional, las reformas se llevaron a cabo más rápidamente que en otros países africanos (1).

Evaluación de las reformas de la NGP en África

El papel crucial radica ahora en la evaluación de las reformas de la Nueva Gestión Pública y su trascendencia a la hora de generar nuevas fórmulas políticas para la administración pública de África.
Según lo mencionado arriba, el tamaño de la administración pública de Ghana se redujo en número de agencias y en número de empleados. Los países donantes favorecieron este enfoque por su convicción de que un sector público menor propiciaría un funcionamiento más eficiente, como pareció ocurrir en el Reino Unido (3). Por otra parte, la implicación del Estado era visto como uno de los problemas básicos de los países en desarrollo tras la década de 1970 (5), por lo que esa tendencia hacia una retroceso del papel del Estado tuvo apoyo popular (6).

Y sin embargo, el sector público africano no era excesivamente grande en comparación con otras regiones (1).

Gráfico 1: Empleo público en porcentaje de Población

Fuente: Olowu, 1999, p. 9.

Como es visible en el gráfico anterior, el tamaño de los gobiernos central y local en el África subsahariana es mucho menor que la media de la OCDE. Es justo pensar que el crecimiento de la administración fue ciclópeo: era una necesidad de la era post-colonial. Parece bastante lógico que una economía en crecimiento debe ver aumentada sus capacidades de administración pública. En cuanto al número de empleados públicos, la ONU aclara que la administración pública africana es considerablemente insuficiente en las áreas profesionales y de gestión, y tal vez excesiva en áreas semi-cualificadas y no cualificadas.” (4).

De este modo, cabe concluir que una reducción de la administración pública de Ghana, fue a todos los niveles contraproducente y socavó el objetivo de alcanzar una administración pública más eficaz.

La ola de despidos en la administración pública en general ha demostrado ser más costosa de lo esperado en un principio. Concretamente, al observar las posibilidades de ahorro de costes uno se da cuenta de que superaron con creces al ahorro real de costos a posteriori (1).

Ghana es una vez más un ejemplo perfecto de este error de cálculo ya que el país se encontró realmente con pérdidas acumuladas como resultado de la reducción de personal en los años 1980. Aunque Ghana ha sido clasificado como un reformador comprometido, el ex director de la función pública de Ghana, Robert Dodoo, hizo valer su descontento respecto al ritmo de la reforma. Según él, el motivo de la falta de mejora del desarrollo del país radica en la ” planificación, las agendas y las condiciones de los donantes ” (7). Si bien el apoyo externo es necesario y vital para una mejora de la administración pública de África la provisión de fondos se llevó a cabo con unas expectativas a muy corto plazo. No parece sorprendente que un país en peligro de perder todo el apoyo financiero decida darse prisa mediante una reforma y puesta en práctica arriesgándose a una implementación poco exitosa para no perder una ayuda financiera crucial.

Hay dos puntos débiles fundamentales por identificar tras esta evaluación a posteriori de la primera parte de las reformas de la administración pública Africana: (1) el procedimiento con que se aborda reforma, junto con (2) el objetivo de tal mutación.

El primer punto quedó manifiestamente claro con las aseveraciones de Robert Dodoo anteriormente citadas. La presión ejercida por los países donantes para alcanzar el éxito no era en absoluto beneficiosa en aras a mejorar la administración pública de Ghana. Como otros muchos, Ghana consintió reducir los costes de su sector público e implementar programas de ajuste estructural dudosos: “Esta fue una condición explícita para el apoyo financiero del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.” (2). Ahora bien, el tamaño de la administración pública se ha reducido mientras que los resultados en ahorro de costes fueron muy modestos.

¿Pero por qué reducir la administración pública Africana a toda costa? Como se demuestra con el gráfico, el sector público africano no era en absoluto más grande que el de otros estados. A pesar de que conoció una fuerte expansión una vez que los gobernantes coloniales concedieron la independencia, este fue un paso vital para la puesta en marcha de la economía y el desarrollo sostenible de países como Ghana. La construcción del Estado y el mercado son mutuamente dependientes, por lo que un Estado fuerte en combinación con buen funcionamiento del mercado puede considerarse como la política más adecuada para África en este momento delicado (3).

Hasta el mismo Banco Mundial afirma que

Un Estado eficaz es vital para el suministro de bienes y servicios –  así como la ley y las instituciones – que permitan el progreso de los mercados y que las personas disfruten de una vida más sana, más feliz. Sin desarrollo sostenible, el desarrollo tanto económico como social es imposible. “(8)

El problema de que en los años 1980 se creyera que la eficacia podía lograrse mediante el redimensionamiento de personal se pone de manifiesto en lo anterior. Sin embargo, ahora se hace tangible que los efectos de las reformas de años 1980 pueden muy bien haber dado lugar a una carencia de capacidad endémica para implementar políticas de importancia crucial para el desarrollo de los países. En otras palabras, la sacrosanta liberalización de los mercados. La coexistencia de muy pocas agencias estatales y la reducción de efectivos para supervisar la realización de tal liberalización es un proceso condenado al fracaso.

La tercera etapa de la reforma que se evalúa aquí es la alteración de los salarios en la administración pública. Si bien se dio de hecho un cierto incremento en los salarios de los funcionarios públicos de Ghana, estos siguen siendo increíblemente bajos (1). Frente a oportunidades de empleo atractivas, la reacción de los trabajadores es universalmente comparable. El capital humano altamente cualificado, o se va del país a fin de encontrar empleos mejor remunerados o sucumbe a la corrupción. Un informe del FMI muestra una fuerte correlación entre los salarios en la administración pública y los salarios en la industria manufacturera: “Se estima que los salarios del gobierno deberían ser 2×8 (…) veces más elevados  para que la corrupción sea intrascendente.” (The Economist 1997, Reasons to be venal, Razones para ser corrupto).

La corrupción es otro gran punto débil de la administración pública en África y debe ser visto como otra repercusión de la ascendente de la NGP en ese continente (1). Peter Evans afirma a este respecto que el personalismo y el saqueo sistemáticos prevalentes en los niveles superiores de la administración pública africana echan por tierra todas las posibilidades de buen gobierno en los niveles más bajos de la administración pública (5). Así por ejemplo, con el fin de ganarse la vida, los funcionarios menos cualificados siguen el ejemplo indicado líneas arriba.
Otra repercusión inevitable de la corrupción en estos países no es sólo el derroche de recursos financieros, sino también la cancelación de programas internacionales de ayuda como un castigo (5). A resultas de la mala administración pública de funcionarios corruptos se da un círculo vicioso para todo el país.
Después de evaluar las tres reformas fundamentales en Ghana, la reducción del sector público, así como el incremento insuficiente de los salarios de funcionarios públicos, este análisis tiene como objetivo considerar en la entrega siguiente, algunos de los últimos movimientos de reforma. De este modo, el objetivo es hacer una recomendación en cuanto al camino a seguir para el desarrollo la administración pública de Ghana y África, con el fin de garantizar formas más capaces de implementar políticas para la mejora del desarrollo de estos países.

Entradas relacionadas:
· Objetivos de Desarrollo del Milenio: Perspectivas escasas para los Estados frágiles
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(1) Olowu, B. (1999). Redesigning African Civil Service Reforms. In: The Journal of Modern African Studies 37, 1 (1999). Cambridge University Press.
(2) Adamolekun, L. (2005). Re-Orienting Public Management in Africa: Selected Issues and Some Country Experiences. In: African Development Bank – Economic Research Paper Series No. 81.
(3) Chaudhry, K. A. (1993). Myths of the Market and the Common History of Late Developers.
(4) United Nations. (2005). Public Administration and Development – Report of the Secretary General, Sixtieth Session.
(5) Evans, P. (1995). The State as Problem and Solution: Predation, Embedded Autonomy, and Structural Change. In: Politics and Society.
(6) Goldsmith, M. J. & Page, E. C. (1998). Farewell to the British State? In: Public Sector Reform by Jan-Erik Lane. London: SAGE Publications.
(7) Dodoo, R. (1996). The Core Elements of Civil Service Reforms. In: African Journal of Public Administration and Management
(8) World Bank. (1997). World Development Report. New York: Oxford University Press

Breve inventario de los problemas de desarrollo de África

CRISIS DE GOBERNANZA EN AFRICA (1/4)
Indice de gobernancia de desarrollo humano en Africa

Indice de gobernancia de desarrollo humano en Africa © European Statistical Laboratory

El atraso de los países en desarrollo y el intento por superarlo están en el corazón de los debates internacionales, desde que la política de desarrollo comenzó a ganar terreno en la política mundial en los años 60. Hoy en día, los estados africanos reciben atención especial en lo que respecta a las posibilidades de una mejora de su status quo económico.

Los problemas cruciales de estos países llamados Países Menos Adelantados (PMA) es un acceso muy restringido a los recursos humanos básicos como comida, agua, recursos energéticos o la sanidad. Además, los servicios sociales y de infraestructura están colapsados en gran medida debido a la falta de recursos para su mantenimiento.” (1). Aunque el Objetivo de Desarrollo del Milenio con miras a una reducción mundial de la pobreza extrema en un 50% se espera que se alcanzará hacia el año 2015, estos datos deben ser considerados con cautela en lo que respecta a África. Mientras que países como India o China, que también son objeto de la agenda de la ONU encaran una increíble mejora de su riqueza pública, los países del África subsahariana están en riesgo permanente de quedarse atrás ineluctablemente. Más precisamente, a día de hoy, la ONU entrevé que objetivos como la reducción de la pobreza extrema no serán alcanzados en África antes de 150 años (1). Este círculo vicioso del subdesarrollo se pone de relieve en el Índice de Desarrollo Humano. Desde los años 1980 hasta el final del milenio, 13 de los 22 países que han sufrido graves reveses fueron estados de África (1). Entre un gran número de explicaciones posibles para este desastre económico, uno de los más plausibles es la convicción de que “la gobernabilidad y las debilidades de la administración pública, [y] la ausencia de las preocupaciones de la pobreza en las asignaciones presupuestarias…” (1) generan brechas económicas. Este análisis pretende, así, demostrar que las instituciones de gobierno hasta ahora débiles son una de las principales causas del subdesarrollo anteriormente descrito de algunos países africanos.

Pero ¿cómo afecta exactamente el sistema de administración pública del África subsahariana, al desarrollo (económico) de los Países Menos Adelantados (PMA)?

Muchas teorías con respecto a la mejora económica de estos países más pobres se han iniciado para luego volverse obsoletas. El África subsahariana (ASS) ha sido receptora de una gran variedad de experimentos de desarrollo que van desde los modelos de modernización, la autoayuda y las estrategias de buen gobierno. La corriente de pensamiento más manida para su aplicación – el modelo occidental de desarrollo – ha sido el ideal de la liberalización del mercado (2) como un motor para el desarrollo. Pero lo que a menudo se olvida cuando se trata del enfoque de libre mercado, es la vitalidad o no de las instituciones de gobierno eficaces. Kiren Chaudhry y Peter Evans apuntan a que el desarrollo del armazón del mercado y el del Estado deben progresar juntos (2) (3). Para ser más precisos, los autores previenen contra la idea de una simple vuelta al rodillo de las reformas del estado del tipo Nueva Gestión Pública (NGP) puestas en marcha durante los años 1980 (4). La Asamblea General de la ONU lo corrobora: “Ante los desafíos de la pobreza y la desigualdad crecientes (…) un gobierno organizado y constitucional se convierte en la única garantía de seguridad personal y colectiva.” (1).

A pesar de que la ayuda al desarrollo y las estrategias de desarrollo, en general, pueden haber caído en una desgracia ehttp://segundanaturaleza.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=3725&action=edit&message=1n las últimas décadas debido al efecto de goteo a y las imágenes de los líderes africanos corruptos malgastando el dinero occidental para su placer personal, el aumento de la ayuda financiera podría ser una condición sine qua non en este momento crucial para el desarrollo de las instituciones de gobierno africanas. La falta de recursos financieros conduce a la fuga espectacular de capital humano en la administración pública de África (1). Además, los recortes NGP de los recursos administrativos con el fin de minimizar el tamaño de la administración pública de África podrían haber llevado a un retroceso y un menor desarrollo en los países receptores.

Las reformas del ámbito civil en África han sido hasta ahora principalmente enfocadas a aspectos técnicos, tales como la reducción del tamaño y el costo del sector público (5).

Sin embargo, este enfoque es completamente deficiente – como argumentaré más adelante con más detalle – a la hora de percibir la tarea crucial de la construcción duradera de talentos humanos e institucionales.
Esta contribución pretende, pues, concentrarse en el sector de la administración pública de los países subdesarrollados de los países subsaharianos. Preguntas como: “¿Qué tipo de reformas se llevaron a cabo?” deben ser resueltas antes de sumergirse en la tarea compleja de evaluar estos últimos, para luego argumentar un enfoque diferente a la posible mejora en la administración pública de estos países en desarrollo.

Así, en una primera etapa, este trabajo se centrará en algunas reformas importantes de países africanos comprometidos en su transformación, como Ghana, y subrayar la debilidad de los intentos por cambiar el sistema de la gestión pública (6).
Un segundo paso estará dedicado a propuestas para encarar una gestión innovadora de la administración pública de África.
En un último paso, este trabajo pretende sacar conclusiones y responder a la pregunta inicial de si en realidad las reformas del sector público implementadas en África hasta el momento, inhiben o sustentan su desarrollo.

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(1) United Nations. (2005). Public Administration and Development – Report of the Secretary General. Sixtieth Session.
(2) Chaudhry, K. A. (1993). Myths of the Market and the Common History of Late Developers.
(3) Evans, P. (1995). The State as Problem and Solution: Predation, Embedded Autonomy, and Structural Change. In: Politics and Society.
(4) Goldsmith, M. J. & Page, E. C. (1998). Farewell to the British State? In: Public Sector Reform by Jan-Erik Lane. London: SAGE Publications.
(5) Olowu, B. (1999). Redesigning African Civil Service Reforms. In: The Journal of Modern African Studies 37, 1 (1999). Cambridge University Press.
(6) Adamolekun, L. (2005). Re-Orienting Public Management in Africa: Selected Issues and Some Country Experiences. In: African Development Bank – Economic Research Paper Series No. 81.

El desenfreno de la economía sumergida

Si la economía sumergida no existiera, la carga fiscal media que soportamos los españoles podría disminuir de 4 puntos sobre el PIB.

Es la conclusión a la que llegan varios estudiosos de Funcas, la Fundación de las cajas de ahorros, en un meritorio ensayo sobre el alcance de la economía denominada “sumergida” en España. Es decir, la economía de quienes se mueven en el mundo del “dinero negro”, sin declaración fiscal alguna ni facturas ni transparencia. Esa rebaja de 4 puntos que podría obtener la economía oficial si la sumergida no existiera (que no deja de ser un supuesto bastante teórico) es un buen argumento para contrarrestar esa tolerancia que se tiene en nuestro país hacia las personas y actividades que engrosan este tipo de economía. También es una forma de señalar cuáles son los límites en las políticas de subidas de impuestos, que muchas veces son desencadenantes de fenómenos perniciosos más que de incrementos en la recaudación fiscal, que acaban pagando siempre los mismos.

El estudio de Funcas es posiblemente el más ambicioso por la metodología empleada de cuantos han intentado en los últimos años evaluar el alcance y profundidad de la economía oculta en España. Los autores han utilizado tres metodologías diferentes para aproximarse a una cuantificación del fenómeno y encuentran bastantes similitudes entre los resultados de estos tres métodos de estimación. La resultante señala que en España existe entre un 20% y un 23,7% de economía sumergida, según la evaluación media de los años comprendidos entre 2005 y 2008.

Los autores subrayan dos cosas: por un lado, el tamaño de la economía sumergida se ha multiplicado por cuatro respecto al año 1980 (periodo durante el cual el PIB español oficial se multiplicó por dos) y, por otro, este exceso de crecimiento de la economía sumergida es atribuible – dicen los autores – en gran medida a motivos fiscales. A su juicio, durante estos últimos años se ha producido una elevación sustancial de la presión fiscal en España que ha incentivado notablemente la realización de actividades económicas al margen de los canales que marca la legislación vigente.

La conclusión de estos analistas choca con otras valoraciones que vienen a sostener en cierto modo lo contrario: si se dedicasen medios suficientes para luchar contra el fenómeno de la economía sumergida, el aumento de la recaudación podría conducir prácticamente a un equilibrio fiscal. Es una conclusión posiblemente exagerada pero, además, olvida otros aspectos no menos importantes como la capacidad de los expertos en moverse en los circuitos de la economía sumergida para buscar mecanismos que eludan la acción de las Administraciones Públicas.

En todo caso, la actividad sumergida parece que es equivalente, según las estimaciones de estos últimos años, a una pérdida de recaudación fiscal que ronda el 5,6% del PIB, mientras el déficit público español ha sido estos años superior, incluso del doble. Pero sí que resultaría equivalente al déficit previsto para este año, por ejemplo, con un 6% de previsión-objetivo. En condiciones normales, el déficit fiscal español debería estar en torno al 3% del PIB, lo que significa que si todo el mundo pagara sus impuestos este sería un país con superávit permanente.

La experiencia de los muchos intentos de persecución del fraude fiscal y de los resultados de las campañas que periódicamente anuncian a bombo y platillo los responsables de Hacienda no han logrado, como se puede ver por los resultados, erradicar la “cultura” de los evasores fiscales sino que la presencia de estos últimos se ha ensanchado con el paso de los años. Quizás el hecho de que la actividad inmobiliaria y constructora, en donde hay algunas áreas que parecen bastante proclives a la utilización del “dinero negro”, haya sido una de las señas de identidad del progreso económico español de los últimos años, explique este fuerte incremento de la economía sumergida en una etapa de fuerte crecimiento. Se creía que había una relación inversa entre aumento de la economía sumergida y recesión económica. Estos últimos años parecen haber descubierto que esta teoría es poco consistente.

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España también se indigna

El movimiento de los «indignados» españoles es revelador del estado de nuestras democracias.

Indignados barren la plaza Sant Jaume en protesta por una actuación policial

Es un movimiento asambleario vital y moderno (o si se quiere, joven e innovador). Mucho se ha hecho hincapié en las similitudes entre este movimiento y el de las revoluciones árabes: los pueblos árabes quieren alcanzar la democracia, los jóvenes españoles quieren reinventarla. Dentro de las similitudes existentes entre ambos, cabe señalar el pacifismo y el hecho de que siempre hay una plaza Tahrir. Un lugar emblemático ocupado y autogestionado de una manera muy cívica. Se trata de una especie de Ágora, reminiscencia de la democracia griega, donde no hay cabida para grandes discursos. Se trata de estar ahí, llámese Puerta del Sol en Madrid o Plaza de Cataluña en Barcelona. Se trata de desplegarse visible a los ojos de todos, incluido sobre todo  «el resto del mundo». Un punto de convergencia para manifestantes y medios de comunicación. Ocupando un lugar central de la Puerta del Sol se ha montado un pabellón central con un gran quiosco para Internet, en donde recoger palabras, testimonios y consignas popularizadas y difundidas a través de Facebook, twitter o simples pancartas de cartón blandidas ante las cámaras del mundo. Lo que sorprende es la inclusión sin equívocos de la globalización en toda la organización. Los manifestantes increpan al gobierno, a los empresarios, a sus padres, a los banqueros de Wall Street, a los líderes mundiales, a los gestores de fondos de pensiones… a todos aquellos que hacen que el mundo sea lo que es. Las consignas, muchas veces garabateadas con rotulador, están a menudo en inglés. Retoman eslóganes de sus compañeros del otro lado del Mediterráneo. El famoso «Dégage» (‘Fuera’), nacido en Túnez se vino utilizando repetidamente en Egipto. Los jóvenes españoles recuperan asimismo el término «indignado» que viene del best-seller homónimo de Stéphane Hessel. Esta modernidad – que cada día corre más aún a rienda suelta en las dictaduras de los países árabes – ha alcanzado a la democracia española rejuveneciéndola; una España que ha pasado una buena parte de sus 35 años de democracia revolcándose en el liberalismo más rampante y cuyos gobiernos han desmembrado el Estado olvidándose de desarrollar los cuerpos intermedios (1), sindicatos y asociaciones, que vertebran a las sociedades de los viejos países democráticos como Francia o Inglaterra.

Movimientos que rechazan estructuras y no quieren saber de líderes

Es su fuerza y su límite. Si miramos atrás, a los fundamentos de la democracia moderna, nos damos cuenta de que no existe una justificación ideológica de la democracia representativa. La idea de representación y delegación es puramente utilitaria. No podía ser de otra manera. Benjamin Constant veía en ella una fórmula para dar solución a la mayoría de los quehaceres públicos, con la certeza de que los intereses de cada cual estaban más y mejor defendidos en el marco de los estados-nación. Hoy en día, aquellos que se manifiestan en Madrid, fuera de toda organización, creen que sus representantes institucionales les han traicionado… o más bien (y esto también explica la no-violencia) que ya no ostentan el poder real. Quisieran  votar por sí mismos, pero constatan que no sirve de nada. El fenómeno, guste o no, explica también la abstención cada vez más habitual en nuestras democracias. Pero sobre todo los medios técnicos y la comunicación global han vuelto obsoletos los argumentos de la democracia representativa y la idea de la delegación. Pero a estos movimientos, creativos como nadie, que piensan en voz alta, les cuesta un tanto proponer reformas que restauren el poder al pueblo. La modernización de los medios de comunicación justifica la aparición de la democracia directa, pero al mismo tiempo la complejidad del mundo globalizado justifica en muchos casos la delegación. Dos explicaciones contradictorias que no han encontrado todavía un modelo político en donde abrirse camino.

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(1) Cuerpos intermedios son asociaciones que, dentro del cuerpo social, agrupan a cierto número de ciudadanos con miras a realizar tal o cual tarea particular, ya sea para el provecho de sus miembros o para el servicio de toda la comunidad. En la sociedad actual estas asociaciones intermedias son cada día más numerosas, más indispensables para todo el organismo social y también más influyentes en la conducción de la cosa pública, lo que equivale a decir que tienen un creciente poder político. El concepto incluye y, por extensión se identifica con las ONGs. A este tipo de asociaciones intermedias pertenecen diferentes grupos: sindicatos, gremios de producción, gremios de comunicaciones, gremios de transportes, universidades, asociaciones educativas y culturales, grupos de escritores y artistas, cooperativas y juntas comunales, etc.

Dos semanas bajo el mar

Si hemos de hacer caso a lo que nos cuentan, Osama bin Laden lleva una semana bajo las aguas del mar Arábigo. Como mucho, a unos 4.500 metros de profundidad.

Aquella zona del Índico no da para más. Pero vaya usted a saber qué habrá sido del cadáver en semejante oscuridad abisal, teniendo en cuenta que la mortaja oficial que supuestamente le pusieron fue una bolsa de plástico y un lastre suficiente como para que llegara al fondo. Barack Obama ha optado por ignorar los sabios consejos de miembros del Congreso norteamericano, quienes vienen exigiendio que « saquen el cuerpo y que lo vea todo el mundo.»  De momento, nada de fotos ni de vídeos. Las filmaciones de una liquidación, una ejecución o un acto de guerra extremo –lo mismo da– suelen ser desagradables. Recuerden el ahorcamiento de Sadam Husein o los degollamientos de secuestrados occidentales a manos de cualquier franquicia de Al Qaeda. Si tienes un teléfono móvil y estás entre los verdugos, la grabación tiene el éxito asegurado. Antes de que la tecnología avanzara tanto que es una barbaridad, todo era distinto. Stalin hubiera pagado lo que no está escrito por grabar el momento en que un señorito revolucionario catalán clavaba un piolet en la cabeza de Trotski. Y, sin embargo, habría ordenado que nadie filmara el secuestro de 5 a 10 millones de desaparecidos del régimen estalinista, salvo para manipular las imágenes y situarlas en Berlín o en Belgrado instantes antes de su revolucionaria desaparición definitiva.

Cambian los actores, las circunstancias, los pretextos, pero casi todo se asemeja. Los exterminadores son condecorados en vida, aunque sea en la intimidad. Eso sí, cuando mueren son sepultados en cementerios reservados a los héroes patrios. Pero no nos engañemos. Bin Laden debe de estar rodeado de sirenas huríes en su sepulcro acuático. Peor sería lucir un mono naranja en Guantánamo.

Una isla varada en el Caribe

Imagínese un debate en el que han participado 8.913.838 personas (ni una más, ni una menos) en cerca de 163.000 reuniones.

Puestos a imaginar, supongamos que legiones de chupatintas habrán levantado actas para elaborar un documento de síntesis. Y que el resultado final atiende por “Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”. Estamos hablando del Partido Comunista de Cuba en estado puro, que hace dos semanas celebró su VI congreso. Su sexto magno aquelarre en medio siglo. Habrá que agradecerle tan escasa efervescencia congresista, porque la literatura documental de estraperlo resulta tan carente de sentido que si se extrajera de ella la grandilocuencia, la jerga vacua, nos quedaríamos con una secuencia de signos de puntuación, obviamente ininteligibles. Pero hay que entender al bolchevismo cubano. Quiere estar a la altura retórica de sus ancestros, teniendo en cuenta que el gran padre Lenin nos obsequió con miles de escritos entre los que figuraba uno que rezaba así: “¿De qué lado amenaza al proletariado el peligro de verse con las manos atadas en la lucha contra la burguesía inconsecuente?”.

Poco les importa a los camaradas isleños controlar un navío que lleva décadas a la deriva. De hecho, Cuba ni siquiera flota. Parece un ballenero o un viejo buque corsario varado en el Caribe, por mucho que sueñe e invoque la chatarra del acorazado Potemkin. En su tripulación fantasmal se cuentan más funcionarios corruptos que disidentes, más prostitución que en el peor vertedero asiático.

Y, por si fuera poco, con cartilla de racionamiento e importando hasta el azúcar. Apaga y vámonos.

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Importancia de la conservación de selvas y bosques

Expertos y organizaciones ecologistas esperan  del Año Internacional de los Bosques decretado por Naciones Unidas, una toma de conciencia de su relevancia. Y que ésta se traduzca en medidas para su protección.

Alrededor de un tercio de la superficie del planeta está cubierta de bosques; esto representa unos 3.900 millones de hectáreas y el sustento natural de la mayor parte de la población. Constituyen además el ecosistema más importante para la diversidad de las especies y para el clima. A pesar de su importancia, anualmente desaparecen alrededor de 13 millones de hectáreas de bosque; año tras año una superficie boscosa del tamaño de Costa Rica deja de existir.

Según el más reciente informe de la FAO, la organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en la última década las pérdidas de zonas boscosas a nivel mundial han disminuido; no obstante, según la organización, el volumen de tala en muchos países es alarmantemente alto.

Un lobby enfocado a los bosques
El foro del “Año Internacional de los Bosques” inaugurado el 2 de febrero en Nueva York en el marco del encuentro internacional UN Forum on Forests, tiene como objetivo despertar interés en la conservación de los bosques e impulsar una utilización sostenible de los recursos. Mientras que para el clima, la biodiversidad y los desiertos existe una convención internacional vinculante para su protección, el bosque carece de ella. Un grupo de presión que cuide de su conservación es necesario y el año internacional decretado por Naciones Unidas ofrece la oportunidad de hacerlo.

Los bosques hacen por nosotros cosas de valor incalculable: producen oxígeno, almacenan dióxido de carbono, son reservas de agua, nos protegen de las inundaciones, evitan la erosión de los suelos, suministran muchas cosas que necesitamos diariamente como madera y papel. Y son muy importantes para la biodiversidad.

Según cálculos científicos, los servicios de valor incalculable y las materias primas que ofrecen los bosques se estiman en unos 750 euros por año y hectárea. Y sin embargo, la tala continúa y a gran escala. El origen de ello es, según la FAO, la tala de la selva tropical y su conversión en tierras cultivables.

El WWF quiere aprovechar el año dedicado a las superficies forestales para llamar la atención hacia los beneficios de este ecosistema y mostrar al ciudadano que cambiando sus patrones de consumo este puede ayudar a la protección del bosque. “Utilizamos demasiada madera y demasiado papel; necesitamos demasiadas áreas de cultivo. Cada vez más bosques son quemados para urbanizaciones e infraestructura”. También el creciente consumo de carne –que requiere de grandes áreas para producción de forraje– y la demanda de biocombustibles inciden en la desaparición de los bosques.

Estatus del bosque
Las plantaciones no reemplazan, de ninguna manera, los bosques talados. Se trata tanto de conservar los bosques primarios – es decir los que no han sido alterados por el hombre- como de promover su utilización sostenible. Los bosques primarios son más estables a la hora de afrontar factores externos y las consecuencias del cambio climático. Al contrario de lo que sucede con los monocultivos, pues las plantaciones están orientadas a intereses económicos a corto plazo.

Así las cosas, el estatus de los bosques difiere mucho de un país a otro. Los que más peligran son los del Asia meridional y los de algunos países africanos y sudamericanos.

Las medidas de reforestación en países como India y China son, a pesar de todo, una luz de esperanza. Estos países han reconocido al fin que la desaparición de los bosques pone cada vez más en peligro al ser humano. El desierto avanza y hay que prescindir de ciertos efectos benéficos del ecosistema.

Crisis climática, una oportunidad para los bosques
Un gran problema en muchos países en desarrollo y en los de economías emergentes sigue siendo que para el agricultor la protección de los bosques no es rentable. La agricultura, la ganadería o la infraestructura son más lucrativas, por lo menos a corto plazo. En ese sentido, los especialistas y las organizaciones conservacionistas esperan que haya un progreso en el contexto de las negociaciones acerca del clima. Un acuerdo para reducir emisiones que se producen por la tala de árboles (REDD) podría ser parte del nuevo tratado, que se necesitaría a partir de 2013. Se trata de reconocer y proteger lo que representa el bosque: un gigantesco acondicionador de oxígeno para toda la Tierra, vital para todos.

Inside Job – Mafia de cuello blanco

Inside Job (2010), documental norteamericano de Charles Ferguson sobre la financiarización de la economía que condujo a la crisis de 2008 y que acaba de recibir el Oscar al mejor documental.

Más allá de la demostración implacable del director,y la muy lograda puesta en escena, el entramado se acerca al cine negro en donde las tramas mafiosas, esta vez de cuello blanco, se van sustituyendo unas a otras. Valiéndose de imágenes verídicas y apoyándose en ellas, el trabajo de Ferguson demuestra que la desregulación de la economía, que se inició en 1980 con Reagan, fue continuado por Clinton, luego por George W. Bush y ahora por Obama –último avatar de un presidente que ha olvidado  sus promesas de reformar Wall Street.

Un análisis comedido de la codicia que causó el desplome de Wall Street.
La película simplifica en exceso las causas de la crisis. Se centra principalmente en la desregulación y la estructura de incentivos de Wall Street ; en la cultura de asunción de riesgos imprudentes ética y moralmente laxistas. También menciona de pasada las más que deficientes evaluaciones de riesgo llevadas a cabo por las agencias calificadoras de riesgo, sin explicar realmente de qué se trata o entrar en detalle sobre el asunto.

Las subprime se mencionan sólo de manera muy superficial. No se hace mención del impulso dado por la administración Clinton para la concesión de esos préstamos de alto riesgo y para proporcionar préstamos hipotecarios a personas de ingresos bajos y moderados.

No se hace mención al papel de la Reserva Federal como instigadora de la formación de la burbuja inmobiliaria a resultas de su política tendiente  a aliviar las condiciones crediticias de principios de los años 2000. Una estrategia cuyo objeto no era otro que el de suavizar el impacto del colapso de la burbuja punto com y de los ataques terroristas de septiembre de 2001.

No se hace mención al sistema bancario en la sombra, de cómo contribuyó a propagar la crisis y de cómo en gran medida amplificó las pérdidas.

La película tiene al menos el mérito de mostrar lo poco que ha cambiado el mundo financiero estadounidense, a pesar de la retórica de Obama. En lugar de tener que rendir cuentas por su papel en el colapso, muchos de sus arquitectos permanecen en posiciones clave de poder. Aunque sólo sea por ésto último, es recomendable.

Guerra de palabras

Mientras esperamos a que la historia juzgue la decisión del Consejo de Seguridad son las palabras quienes se erigen en jueces

Protesta en Libia (© Crethi Plethi, on Flickr)

La confrontación en Libia no es virtual sino muy concreta. Pero su desenlace depende bastante de la guerra de palabras. La prudencia aconseja esperar al desenlace positivo (con una Libia libre al final del túnel) o por el contrario funesto (con un coronel Gaddafi más fuerte y trastornado que nunca) para que la decisión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sea juzgada a la luz de la historia… Y mientras esperamos a la historia son las palabras quienes se erigen en jueces, las palabras utilizadas para juzgar lo que ocurre en Libia.

El objetivo de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad era proteger al pueblo libio contra su tirano; pero como esa realidad incomoda al tirano en cuestión, éste se libra a toda suerte de artificios semánticos posibles e imaginables para travestir la realidad e intentar hacerse pasar por víctima. Ver para creer. El coronel Gaddafi promete proteger a su pueblo contra el invasor extranjero cuando en realidad se trata de proteger a ese mismo pueblo de la agresión del sátrapa. Parece que cuanto más grosera es la mentira, más posibilidades tiene de pasar por cierta. Y sería un error tomarlo a la ligera pues aunque la propaganda del coronel sea particularmente grosera y falaz, afecta muy mucho a aquellos a quienes tal propaganda halaga ya sea por interés propio o por razones ideológicas. Es el caso de algunos países, China a la cabeza, a quien Gaddafi ha prometido concesiones de explotación del petróleo libio si estos miraban a otra parte permitiéndole así salir del apuro; como también es el caso de otros regímenes — árabes o no — que no tienen ganas de que la ONU se entrometa en sus asuntos para comprobar el respeto o no de los derechos humanos en sus respectivos países.

Pero existe una categoría aún más espantosa, la de los ideólogos estrechos y duros de mollera para quienes toda intervención que implique a países occidentales es imperialista por naturaleza. Estos sufren de verdaderas migrañas porque lo contrario no encaja en su camisa de fuerza intelectual. Para ellos, debe ser particularmente indigesto ver cómo países árabes y del Norte asumen conjuntamente riesgos innegables para salvar a unos rebeldes libios — entre los que hay quien grita “Allahu Akbar”. Sobre todo cuando uno cree firmemente en la guerra de civilizaciones al revés y se dice que tras la intervención se esconden otros intereses espurios.

¿Cuál es pues la alternativa a no hacer nada?
Y precisamente el coronel de marras cuenta con esa mentalidad siniestra — desgraciadamente muy generalizada. De ahí la necesidad de no caer en la trampa de describir esta coalición de voluntades como occidental y de asociar a cuantos países árabes lo deseen. No fue fácil y tal alianza no durará mucho tiempo. Tan pronto los primeros ataques aéreos tuvieron lugar, el secretario general de la Liga Arabe, Amr Moussa, empezaba ya a desolidarizarse. En realidad, este antiguo ministro de Mubarak, aclamado por algunos egipcios por su hostilidad a Israel y su apoyo a la revolución, sólo tiene una cosa en mente: convertirse en el próximo presidente egipcio. Y en este asunto el señor Amr Moussa ha querido apostar a todos los caballos: seducir a los países occidentales apoyando el proyecto de resolución, pero sin tener que apechugar y asumir las consecuencias a los ojos del ciudadano árabe en general y egipcio en particular. El amigo apostaba en realidad a que Rusia y China blandirían su derecho a veto. Y no fue así. De ahí su desconcierto y sus apuros actuales ante una elección que se antoja noble, sobre todo visto desde la sensibilidad del pueblo egipcio, cuya solidaridad con el martirio del pueblo libio es más que evidente. Este oportunismo del señor Amr Moussa no es visto con buenos ojos por los egipcios: pensaba adular al pueblo y bailarle el agua a sus demonios. Se equivocó de guerra y se quedó con el paso cambiado ya que los acontecimientos de Libia no tienen nada que ver con la guerra de Iraq: en Bengasi los rebeldes gritan sin sonrojarse  “Merci la France, Thak U America (lo que no durará mucho, ya lo sabemos); más aún, muchos que ahora critican la intervención militar habrían puesto el grito en el cielo si Naciones Unidas se hubiese quedado de brazos cruzados ante las matanzas de Gaddafi. Si así hubiera ocurrido, hoy Bengasi habría caído en manos del tirano, el pueblo habría sido aplastado y probablemente la primavera árabe habría tocado a su fin.

Anemia económica y crisis financiera: los orígenes (I)

Primera publicación 28 de marzo 2009. Actualizado 14 de marzo 2011

Anterior a la crisis financiera y como preámbulo de ésta hemos venido asistiendo desde 2006 a una progresiva pero decidida “anemia” económica.

La historia del capitalismo está jalonada de crisis. Concretamente, desde los años 70 presenciamos una cada 5 ó 6 años. Sistemáticamente. Sin embargo, de ésta que ahora ocurre, desconocemos su “mecánica” interna: no se trata de la conocida crisis cíclica que sobreviene periódicamente. Tampoco de una crisis estructural previsible, analizable en términos de mecánica.

Desde que el capitalismo existe como tal, en los albores del s. XIX, la cuestión del hábitat se convierte en un problema de peso puesto que se trata de prestar “hipotecariamente” a quien no tiene pero ofrece suficientes garantías para invertir el equivalente de 5 a 7 años de su salario –que es lo que cuesta de media. El préstamo se otorga mediante una hipoteca sobre el objeto en sí, a condición que la entidad financiera evalúe correctamente los ingresos del que lo solicita, es decir a condición de solvencia del prestatario (titular del préstamo). La entidad no cubre normalmente más allá del 70 u 80 % del valor total. El mecanismo se apoya pues en el esfuerzo complementario del titular.

Ahora bien, en la práctica, y desde finales de los años 90, la tendencia imperante en Estados Unidos ha sido de incitar a que una mayoría de ciudadanos se convierta en capitalista  –fuesen éstos solventes o no–  y empezando por la casa. La administración norteamericana empuja a ello, los bancos actúan con laxismo, “después de todo, dicen, por qué no prestar a cualquiera”. Con frecuencia, la evaluación de la capacidad de cobertura financiera se hace en función de la “cara” del cliente, cuando no, en la práctica, se le supone solvente. La entidad financiera se pone a salvo puesto que su solvencia no depende ya únicamente de la del prestatario sino sobre todo del valor intrínseco del bien: así, si el titular del préstamo deja de pagar, el banco lo expropia (a veces se habla de embargo, lo cual es incorrecto) y vende la casa para redimir la deuda. Este sistema se ha generalizado hasta el pasado mes de diciembre de 2008. Los bancos norteamericanos y, en menor medida, los europeos, otorgaban créditos de manera indiscriminada, especialmente a familias modestas y minorías activas (hispanos y afroamericanos), concediendo el 100, 110 e incluso el 120 % del valor del inmueble con la razón de que siempre hay obras que realizar o muebles nuevos que adquirir a la hora de instalarse. Y para que la técnica fuera más tentadora aún si cabe, la ingeniería financiera acostumbraba a proponer un montaje a partir del cual los 2 ó 3 primeros años no había reembolso de capital sino únicamente de los intereses.
El todo iba acompañado de tipos de interés variable, es decir fluctuante, con la excusa de que “con el tiempo, ya verá usted, su salario aumentará”. Es lo que se ha dado en llamar la doctrina de la expansión constante.

Durante el verano de 2007 alrededor de 1.700.000 familias norteamericanas pierden su hogar, expropiadas, desahuciadas. Con sus respectivos hijos en la calle, en muchos casos, desalojados del sistema de escolarización. En realidad las medidas de expropiación iban dirigidas a unos 4.000.000 de hogares, pero las autoridades encargadas de ejecutar las sentencias de desahucio –jueces y policía– se negaron en muchos casos a cumplir medidas tan impopulares. Esto llevó a muchas entidades crediticias a serias dificultades de tesorería, cuando no a la quiebra ya que eran titulares de sumas masivas de créditos fallidos; se habla de 150 a 300.000 millones de dólares. El efecto multiplicador no tarda en llegar y la totalidad de la banca norteamericana se encuentra con que es titular de préstamos hipotecarios fallidos, viciados, que allí se dieron en llamar subprimes, porque conllevaban un sobre tipo de interés, una sobre prima en el caso de que el titular del préstamo no fuera solvente.
Aún así no se puede hablar todavía de robo, sino de “brutalización” cínica del sistema bancario por cuanto este último decide de no tratar más con personas (familias, hijos y sus respectivos riesgos) sino con objetos (el valor de esos riesgos). En un sistema ético y normal, se hubieran debido evaluar los estados de pérdidas de las entidades, aprovisionar fondos y prevenir a las autoridades de seguridad competentes (banco central y autoridades bursátiles) que habrían tomado las medidas necesarias. No fue así. La mayoría de las entidades financieras camuflaron los préstamos fallidos con otros que no lo eran, creando así paquetes, los denostados packages. Estos, a su vez, eran objeto de nuevas transacciones dirigidas a otras entidades (a las que no avisaban evidentemente del montaje). Con ello los bancos se deshacían de préstamos “conflictivos” y en sus balances no aparecían más que nuevos activos circulantes, aparentemente sanos. Esta técnica, llamada de “securitization” o de titularización de crédito, es totalmente legal pero en este caso, ha sido desnaturalizada. En teoría se trata de convertir activos (créditos, p.ej.) en valores o títulos interbancarios. En la práctica la conversión se realizó en base a préstamos personales, dando así lugar a activos corrompidos pues los fallidos quedaron ocultos tras los activos solventes.
La estafa es incuestionable en tanto en cuanto los bancos norteamericanos aceptan la situación y el resto de bancos occidentales asumen los subprimes sin rechistar. A partir de ese momento los nuevos títulos se vuelven títulos negociables –en inglés “marketable securities”– en todo el mundo, es decir que son admisibles a cotización oficial y, por tanto, son transferibles en bolsa. Los títulos invaden los mercados occidentales y, poco a apoco, los bancos depositarios se derrumban: unos son conscientes y otros sospechan que en su portafolio existen créditos insolventes; pero son incapaces de determinar cuántos y de qué importancia son. La perversión llegó a extremos insospechables. Así, se ha llegado al caso en que se dividió la titularidad de la hipoteca de una casa en varios títulos de manera a separarlos e incluirlos en diferentes packages. ¿Quién da más?
Fueron muy pocos los bancos capaces de medir su propio riesgo o el de su vecino con quien, hasta entonces, intercambiaba tesorería todos los días. Se generaliza la desconfianza entre bancos y es el fin del crédito interbancario.
A partir del cuarto trimestre de 2008, la economía real (es decir la productiva) se resiente fuertemente por el efecto en bies de la paralización creciente de las líneas de crédito a comercios y pequeñas empresas: los bancos no garantizan una de sus misiones esenciales, es decir la “irrigación” de cash necesario para mantener en vigor los  niveles de intercambio.

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La economía social, un antídoto contra la crisis

ECONOMÍA Y UTOPÍA (4/4)

Entre empresas estatales y sector privado, hay cabida para el respeto del ser humano y el medio ambiente

La Revolución Industrial del siglo XIX cambió el mundo. Pero también produjo éxodo rural y hacinamiento de los trabajadores en suburbios  pobres y mal organizados. También generó largas horas de trabajo en fábricas y talleres ruidosos y contaminantes; así como explotación de niños y mujeres asignadas a las tareas ingratas. El concepto de economía social y solidaria (ESS) nació en respuesta a la vulnerabilidad y desprotección de esa nueva clase obrera.

Gran Bretaña, donde la industria textil conocía un  auge gracias al algodón procedente de las colonias, se convirtió en el primer laboratorio de economía social. A la cabeza de una fábrica de hilados en New Lanark, Escocia, Robert Owen (1771-1858) hizo fortuna gracias al comercio del algodón. Al mismo tiempo, no era insensible a la difícil situación de sus trabajadores. Owen puso en marcha un sistema de educación para ellos y sus hijos, financió y creó guarderías, tiendas y economatos donde los clientes eran también propietarios. De esta manera nacía el movimiento cooperativo y Robert Owen se convertía en uno de los padres fundadores de la ESS.

Redes de Economía Social y Solidaria
Ya en Francia, Charles Fournier (1772-1837), inventor de los falansterios, aquellas comunidades donde muchas familias compartían vivienda, trabajo y ocio; Louis Blanc (1811-1882), creador de los talleres sociales como lugar de protección de los trabajadores, y Pierre -Joseph Proudhon (1809-1865), iniciador de las mutuas, fueron sus precursores. Tras la Primera Guerra Mundial, las cooperativas se institucionalizaron, hasta el punto que la gran utopía parecía poderse convertir en realidad: el movimiento cooperativo caminaba hacia una república cooperativa. Pero ya antes de la Segunda Guerra Mundial, se hizo claro que el movimiento cooperativo era incapaz de desmantelar la economía capitalista. Desde entonces, el movimiento cooperativo ha perdido su atractiva esencia alternativa.
En consonancia con ello, el movimiento cooperativo europeo crece económicamente, mientras que poco a poco va restando importancia a los valores originales. En primer lugar porque  las cooperativas tratan de sobrevivir en un mundo marcado por grandes organizaciones y una creciente influencia de la gestión y administración. La participación democrática se debilita, mientras que aumenta el poder de los administradores. Sin embargo, paralelamente, el acceso a la independencia de los países del hemisferio sur produce un desarrollo sin precedentes de las organizaciones cooperativas, particularmente en la agricultura, el ahorro y el crédito.

En Francia, el Estado ha intentado apropiarse gran parte de la actividad independiente del movimiento cooperativo. Así la Délégation Interministérielle à l’Innovación Sociale et à l’Economie Sociale y el Conseil Supérieur de Coopération, promueven « desde arriba » una visión sesgada del sector de la cooperación. Entretanto, en 1968, las federaciones y confederaciones de cooperativas aglutinadas en una asociación, Groupement National de la Coopération (Asociación Nacional para la Cooperación) con misión de defender y promover los principios fundamentales de la cooperación, para garantizar el intercambio de información y experiencias entre las diferentes organizaciones nacionales, organizando y promoviendo las actividades de desarrollo emprendidas por sus miembros. Una de cada dos personas es miembro de una o más cooperativas. El sector cooperativo francés que incluye empresas como ACDLEC – E. Leclerc, Crédit Agricole, Système U, Crédit Mutuel, Caisse d’Epargne Groupe, Banque Populaire, Vivo, Terrena, Tereos y Astera.

En Suiza, las redes de venta al por menor Migros y Coop, varias cooperativas de vivienda y el Banco Raiffeisen se basan en el movimiento cooperativo. Recientemente, el Swiss Alternative Bank (BAS) y todas las empresas de comercio justo se unieron a la red de ESS.

Aunque a primera vista utópica, la ESS ha seguido atrayendo a nuevos seguidores. La recesión de 2008-2009 en los países industrializados, donde miles de personas fueron echadas a la calle, ha empujado a buscar alternativas al sistema económico dominante. En 2010, los 37 miembros europeos de Cooperatives Europe contaba con 160 000 organizaciones, que emplean a 5.400.000 trabajadores. Italia, España y Francia son los tres países a la cabeza en términos de número de cooperativas. El movimiento cooperativo francés es líder en de número de cooperativas contando con más de 23 millones de miembros, seguido de Alemania (20.509.973) e Italia (13.063.419). En cuanto a trabajadores, Italia cuenta con más de un millón de empleados, Francia casi un millón y Alemania más de 830.000.

Derivas del librecambio (1)
Como alternativa a las empresas de propiedad pública/estatal y el sector privado, la ESS obedece a un cierto número de valores fundamentales. Es sin fin de lucro o con fin de lucro limitado. Comerciales o industriales, estos colectivos operan democráticamente y sus propietarios, sea cual sea el tamaño de su inversión, disponen por igual de un solo voto – a diferencia de lo que ocurre en las empresas privadas, donde el número de votos depende del número de acciones. Las diferencias salariales son mínimas.

Más aún, en su forma moderna, la otra economía se ve a sí misma como un antídoto a los excesos del mercantilismo y el libre comercio. Consecuentemente, el respeto al ser humano y el medio ambiente es una preocupación primordial de la ESS que, por lo demás, está firmemente posicionada en contra de la especulación o la maximización de ingresos a cualquier costo.

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(1) En Economía Política, el sistema que defiende el libre comercio internacional, sin intervención de los Estados en dichas transacciones, lo que se traduce en leves gravámenes en las tarifas europeas e incluso inexistencia de aranceles. Esta corriente aparece en el siglo XVII, como contraposición al mercantilismo, que defendía el cierre de fronteras, con una producción y consumo totalmente nacionales. Llevado a cabo entre los siglos XVIII a XIX, el país ejemplo de este tipo de política fue Inglaterra. La figura completamente opuesta al librecambismo es el proteccionismo.

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Libia, la comunidad internacional y la responsabilidad de proteger

La situación en Libia requiere que la comunidad internacional se implique cuanto antes. En este tipo de casos, el problema de la soberanía ha de dar paso a la responsabilidad de proteger. La comunidad internacional no puede aceptar que el gobierno de Muamar al-Gadafi continúe insistiendo en que se trata de hechos que atañen únicamente a su política doméstica, es decir que debe ser gestionada en términos de política interna.

La respuesta de la comunidad internacional ha de ser más rápida, convincente y eficaz. Los antecedentes de Ruanda en 1994, de Srebrenica o Darfour no nos permiten ser muy optimistas en cuanto a la eficacia de la comunidad internacional a la hora de reaccionar ante situaciones de urgencia. Pero hay que intentarlo. El pasado viernes 25 de febrero tuvo lugar una reunión especial sobre Libia del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. El mismo día, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunía en New York a ese respecto. Es ésta última instancia la que tiene un papel determinante y en especial la Corte Penal Internacional – una vez legitimada esta para actuar a instancias del órgano ejecutivo de la ONU.

El hecho de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas reconozca que el dossier libio le incumbe es ya en sí significativo. Cuanto más cuando el Consejo acaba de solicitar a la CPI de tomar cartas en el asunto. Libia no es un Estado Parte del Estatuto de Roma (1). A la inversa, el Consejo de Seguridad siempre puede promover investigaciones preliminares: así, en el caso de Darfour, el Consejo estableció una comisión de investigación dirigida por el jurista italiano Antonio Cassesse (2).  El trabajo de esa comisión permitió que la CPI conociera y fuera competente por las exacciones cometidas en esa región sudanesa.

Una comisión de ese tipo sería útil para elucidar los hechos en Libia y constituiría una respuesta rápida que podría emplazarse in situ rápidamente. Su presencia e instrumentación permitiría frenar en gran medida los actos de violencia y abusos que discurren sobre el terreno en estos momentos. Existen precedentes.

¿Puede la ONU actuar efectivamente? ¿Qué se puede hacer?

Mucho y poco a la vez. Porque la ONU son los Estados, son ellos quienes pueden obligarse plenamente. Ha habido avances últimamente, pero la máquina onusiana sigue siendo lenta aún hoy. El Consejo de Seguridad está reunido permanentemente y el Consejo de Derechos Humanos se puede reunir con urgencia. Obviamente sería más eficaz disponer de un órgano con un poder de resolución ejecutivo ágil, pero la realidad de las relaciones internacionales no permite hoy una verdadera rapidez de respuesta  a la hora de tratar este tipo de dosieres.

Desde el pasado lunes 28 de febrero el Consejo de Derechos Humanos estará reunido por 3 semanas. A buen seguro Libia estará en el centro de los debates. El pasado viernes, en plena sesión especial del Consejo, mientras que por la mañana el asiento libio permanecía vacío, el segundo secretario de la embajada libia en la ONU anunciaba por la tarde, en medio de un aplauso atronador, que la delegación libia en Ginebra representaba a partir de ese momento « al pueblo libio libre ».

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(1) Instrumento constitutivo de la CPI, adoptado en Roma el 17 de julio de 1998,  y que 139 países han ratificado en la actualidad.

(2) Antonio Cassesse fue el primer Presidente del Tribunal Penal Internacional de la ex Yugoslavia. Es catedrático de Derecho Internacional de la Universidad de Florencia y Editor en Jefe del Journal of International Criminal Justice.

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El resurgir del mercantilismo

ECONOMÍA Y UTOPÍA (3/4)

Enterrado por Adam Smith, el mercantilismo es hoy una tentación recurrente

En el siglo XVII, Francia trataba de enriquecerse a costa de sus vecinos. Cuando los socios europeos acusan a Alemania de promover sus exportaciones y frenar sus importaciones, no sólo tiran lanzas contra un país dispuesto a asumir su papel central en la eurozona en crisis. Lo acusan de practicar conscientemente una política que ha dejado malos recuerdos cuando se aplicó por última vez a gran escala entre las dos guerras mundiales: el mercantilismo.

A veces conocida como « beg thy neighbor » (algo así como practicar devaluaciones para incrementar la competitividad), esta política consiste en un país que impulsa sus exportaciones y reduce sus importaciones con el fin de acumular tanta riqueza como sea posible. Cuando surge con el Renacimiento y prospera a lo largo de los siglos XVII y XVIII, especialmente durante la monarquía absoluta francesa, la teoría consistió en permitir al rey de hacer valer su poder económico y militar. El principal arquitecto de esta práctica fue el Ministro de Economía y Finanzas de Luis XIV, Jean-Baptiste Colbert, quien trató de estimular las exportaciones mediante la expansión de la industria del lujo en el reino. Denunciado por los economistas liberales como Adam Smith en las postrimerías de la Ilustración, el mercantilismo dio paso al libre comercio durante la revolución industrial del siglo siguiente.

Desorganización en aumento

La teoría reapareció en los años de entreguerras, cuando los países occidentales trataban de salir de la crisis a través de devaluaciones competitivas y de medidas proteccionistas. El resultado fue una complicación mayor del mapa económico en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Luego, la puesta en marcha del Mercado Común después del conflicto, y la globalización del comercio, enviaron definitivamente el mercantilismo al cementerio de las doctrinas obsoletas.
No se trata de una utopía. El alemán no es el único gobierno en ser acusado de resucitar el fantasma –los de Estados Unidos y China también. Los primeros, como resultado de su oferta descontrolada de circulante dando lugar a una devaluación constante del dólar y frenando sus importaciones. La segunda, debido a su negativa a permitir el crecimiento de la cotización del yuan con el fin de estimular sus exportaciones. Así pues, en el caso de estos tres países, el proteccionismo no viene dado a través de los aranceles, en contraste con lo ocurrido en la década de los años 1930. En Alemania, el patrón es una política concertada de moderación salarial. En Estados Unidos y China, el instrumento elegido es la política de tipos de cambio.
El problema con las políticas mercantilistas es que obvian gran parte de la economía doméstica sustrayéndola a la competencia internacional – lo que, en última instancia, conduce a una pérdida de competitividad. India, que practicó tal estrategia durante más de cuarenta años (desde su independencia en 1947), tuvo que adaptar su sector industrial después de la apertura gradual de sus fronteras en 1991. Los teóricos clásicos han denunciado, además, sus efectos inflacionarios: cuando se acumula oro en una economía sin permitir que el mercado crezca, el resultado a fin de cuentas redunda en un (seguro) incremento de los precios.
El mercantilismo, sin embargo, no carece de partidarios. Tiene un valor social, ya que confiere al Estado la responsabilidad de determinar los bienes y servicios que deben escapar al mercado – cuyos límites han sido demostrados durante la crisis actual. Igualmente, en la década de los años 30, John Maynard Keynes, saludó la existencia del mercantilismo como mecanismo que permitía proteger el empleo en tiempos de crisis.

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El retroceso de la autogestión

ECONOMÍA Y UTOPÍA (2/4)

Hace 100 años se creó el primer kibutz. Hoy, el ideal tradicional de una sociedad colectivista y de un modelo comunitario está desapareciendo.

© Henri Cartier-Bresson

El 28 de octubre de 1910, dos mujeres y ocho hombres cruzaron el río Jordán hacia el este. Se asentaron en las orillas del lago Tiberíades y fundaron Degania – que todavía a día de hoy se identifica como “la madre de todos los kibutz.” Estos pioneros de la segunda aliá – literalmente “ascenso ” o llamamiento a la inmigración judía a la Tierra de Israel – huían de los pogroms en Rusia y de Europa Oriental para establecerse en Palestina. Inspirados en los principios utópicos y revolucionarios de finales del siglo XIX, aterrizaron en la “Tierra Prometida”, con el único sueño de construir una nueva vida.

Ni explotadores ni explotados

Los nuevos inmigrantes se beneficiarán seguidamente de la Yishuv – la comunidad judía presente en Palestina antes de la creación del Estado de Israel – en tanto que “laboratorio” para la construcción de una nueva forma de sociedad ideal donde todas las personas vivan libres e iguales. Con la ayuda del Fondo Nacional Judío (creado en 1901 con la función de adquirir terrenos en Palestina para su colonización), procederán a comprar progresivamente tierras a los árabes y llevarán a cabo experiencias originales de aldeas comunales.

Sólo a partir de la fundación de Degania se adoptó la solución de asentamientos con una estructura y una organización verdaderamente colectivistas. La razón es sencilla: la gente ya no quería trabajar por cuenta ajena, sino vivir del fruto de su trabajo. Siguiendo este ejemplo, muchas comunidades estructuradas en torno al principio de la propiedad común de los medios de producción y de los bienes de consumo, se desarrollaron por toda Palestina.

El ideal de una nueva sociedad no es la única razón de este éxito. La vida comunitaria también responde a cuestiones prácticas. Frente a la hostilidad del territorio que los acoge — la malaria, los pantanos del norte, el desierto en el sur y los beduinos que no ven necesariamente con buenos ojos la creación de nuevos asentamientos – los inmigrantes unieron sus fuerzas con la intención de construir la patria judía. En el caso contrario, un pueblo donde cada cual viviera por separado, no parecía viable. El kibutz se convertirá así en uno de los pilares del sionismo y núcleo activo en la construcción del Estado de Israel y el diseño de sus futuras fronteras.

El abandono del individualismo

Cuando se instalan en un kibutz, los recién llegados abandonan toda forma de propiedad personal. Todas sus pertenencias pasan a ser ahora propiedad de la comunidad. Las decisiones son concertadas y se toman democrática y horizontalmente en reuniones habituales. En cuanto al individualismo, este da paso a una vida en comunidad, congregada en torno a actividades sociales, económicas y culturales comunes. La cantina es en general el centro del kibutz. Vivienda, escuelas y enfermería están a la disposición de los residentes. Más allá de la periferia del kibutz, se encuentran las superficies agrícolas y las fábricas y talleres donde los turnos entre miembros de la comunidad se organizan para sustentarla económicamente.

El kibutz no vive en autarquía. Como sus miembros no son autosuficientes, se vuelcan en el comercio de proximidad e incluso contratan trabajadores ajenos a la comunidad. En cambio, el dinero no existe como tal dentro del kibutz. Los recursos – ya sean fruta o ropa – no se compran, sino que se distribuyen siempre equitativamente entre todos los residentes.

Fin de una época

Este ideal no sobrevivirá a la globalización y la crisis económica y demográfica de la década de los 80. Aunque en 2010 – año del centenario – sigue habiendo más de 120 000 personas viviendo en unos 270 kibutzim en Israel y Cisjordania, el modelo tradicional se ha vuelto minoritario. La mayoría de miembros trabajan hoy en día fuera del kibutz. Siguen contribuyendo con un porcentaje de sus ingresos para cubrir los gastos comunes, pero la distribución de los recursos se hace más bien en función de los ingresos de cada individuo. Algunos críticos de la autogestión obrera desde la izquierda, como Gilles Dauvé y Jacques Camatte, no señalan al modelo como reaccionario, sino simplemente como intolerante dentro el contexto del capitalismo desarrollado. Para otros detractores el hecho refrenda que el kibutz como proyecto social ya no existe.

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Los Bancos centrales en entredicho

ECONOMIA Y UTOPIA (1/4)

Una tendencia de pensamiento, con cada vez más adeptos dentro de la teoría liberal, quiere acabar con el monopolio de las instituciones de emisión de moneda.

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Los Bancos centrales: autónomos e impunes

Una encuesta de Bloomberg de principios de diciembre muestra que el 16% de los estadounidenses apoyan la abolición de su banco central, la conocida Reserva Federal. El malestar en el público es real. Principalmente, se acusa a los bancos centrales de manipular la moneda y los tipos de cambio para suavizar los ciclos económicos y así generar incentivos perversos y falsos que dan lugar a crisis generalizadas. En el punto de mira están la explosión de sus hojas de balances y las compras masivas, por parte del BCE, de deuda pública de países periféricos de la Unión Europea. Así pues, los temores en cuanto a la pérdida de la independencia frente a las políticas públicas se han visto confirmados.

El desarrollo de una corriente de opinión instando a la abolición de los bancos centrales no es nueva ni sorprendente. El Tea Party, con Ron Paul, uno de sus líderes al frente, acaba de publicar  “End the Fed” (Acabar con la Fed), reafirma tal concepto en estos momentos. En Suiza, el banquero Karl Reichmuth, ganador del Premio Röpke 2010 (del “Liberales Institut”), sostiene desde largo tiempo un sistema de competencia en la producción de la moneda. “Practicar la economía es tener la posibilidad de elegir. Esto es cierto en todas partes a excepción de la (emisión de) moneda “, dijo a principios de diciembre en Zurich.

La escuela liberal austriaca y a su cabeza Ludwig von Mises, en su libro sobre la moneda (1912), ambicionó  “privatizar la producción de la moneda.” En 1977, Hayek asumió que “si queremos un cambio digno de ese nombre, este no vendrá de los estadistas.” Hayek y von Mises querían devolver el papel central a los tipos de interés como principal indicador del valor del dinero en la economía.

Al reducir artificialmente los tipos, los bancos centrales están empujando a las empresas a invertir. “El resultado final es que los industriales han agotado los recursos para producir bienes futuros para los que no existe una demanda sostenible,” dice Gary Wolfram en la National Review.

El sistema monetario actual se basa en instituciones, como el monopolio de los bancos centrales y el papel moneda, creadas por los gobiernos desde hace más de un siglo. Son ellos los principales beneficiarios, según Jörg Guido Hülsmann (The ethics of money production, 2010). Esta crítica a los bancos centrales ha sido ampliamente documentada, desde Pierre Leconte (The Counterfeiters, 2008), a Pascal Salin (Return to capitalism to avoid crises, 2010).

Volver al patrón oro

La solución de la escuela austriaca es el free banking, la banca libre. El término fue acuñado en 1984 con la obra homónima de Lawrence White (“Free Banking and the Gold Standard”, La banca libre y el patrón oro). La banca libre implicaría en primer lugar el fin del monopolio de los bancos centrales en la emisión de moneda. Podrían emitir dinero, pero en un ámbito competitivo. La idea puede parecer intelectualmente atractiva, pero no quiere decir que no conlleve coste alguno. En realidad, para ello se requiere una aceleración de la amortización de préstamos y una reducción de la deuda.

El coste del proceso sería “sin duda costoso en términos de pérdida en la producción y el empleo” (es decir, en términos de crecimiento), dice Thorsten Polleit, economista jefe de Barclays Capital y autor reconocido de la escuela austriaca. Esta reducción de la deuda imposibilita que los gobiernos sigan viviendo a crédito. La banca libre conduce por lo tanto a una reducción de las dimensiones del Estado, lo cual es inaceptable para la mayoría de estadistas.

Una gran mayoría de los partidarios de esta reforma preconiza una vuelta al patrón oro. Este sistema eliminaría el problema del riesgo sistémico, según Thorsten Polleit. Los hundimientos bancarios no darían lugar a la consecuente reducción de la oferta de circulante. Además, ya no sería necesario recurrir al rescate del contribuyente.

Sin duda, la banca libre no requiere en absoluto un regreso al patrón oro. Por supuesto, el argumento es bastante marginal, incluso en los EEUU. Pero es sintomático que hasta hace tres años, ningún periódico habría osado hablar en público sobre el tema. George Selgin, profesor de la Universidad de Georgia, concedió una interesante entrevista sobre este tema en el sitio web de la Fed de Richmond…

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Solvencia de la economía ante el desafío del calentamiento global

Los posibles efectos negativos del calentamiento global son muy graves. Con solo concentrarse en los factores económicos, el calentamiento global ya tiene un potencial para ocasionar costos sin precedente para la economía mundial. Según el Informe Stern 20% de la riqueza en términos de PIB mundial podría desaparecer durante las próximas décadas (1). No obstante, a pesar de los riesgos pronosticados y los costes económicos, existe una inercia en la aplicación de las políticas necesarias para evitar las consecuencias del calentamiento global.

Estas son algunas de las razones por las cuales el problema del calentamiento global es difícil de abordar.

El problema del free rider (2)

El calentamiento global es, por definición, un fenómeno que afecta a todos los países. La contaminación puede ser causada por un pequeño porcentaje de países desarrollados y, sin embargo los que más sufren pueden ser las islas del Pacífico que en nada contribuyen al calentamiento global. La reducción de emisiones de carbono no es un problema típico de free rider. Los países pueden beneficiarse de la reducción de las emisiones basándose en otros países para hacer sacrificios y reducir sus niveles de contaminación. El problema es que los países puede ser reacios a reducir las emisiones mientras que otros países no intenten reducir las suyas ¿Por qué un país pequeño como Suecia realizaría sacrificios en la reducción de sus emisiones de carbono, si EEUU sigue generando el 25% de las emisiones de CO2 del mundo?

Las externalidades
El calentamiento global viene provocado en gran medida por factores externos. Cuando uno conduce un todoterreno, su contribución al calentamiento global es un coste externo que no experimenta personalmente. Es de notoriedad pública que los mercados incorporan — distorsionándolos — los costes externos a los precios. La consecuencia es un incremento del consumo de productos que contaminan y ocasionan más calentamiento global. En teoría, la economía tiene soluciones al problema de las externalidades.

Si a uno le sale a cuenta el coste externo de conducir un todoterreno, quiere decir que puede y debe asumir el coste de la tasa adecuada – dado su  coste social – y reducirá así la demanda a un nivel socialmente eficiente. La dificultad radica en seguir actuando y ajustar un coste externo adecuado. Si, como indica el informe Stern, el coste real del calentamiento global es tan elevado, es porque el coste del carbono que emiten los vehículos está sujeto a niveles impositivos todavía muy bajos – el coste social de las emisiones de carbono es mucho mayor que lo que la legislación actual sugiere. La dificultad está pues en convencer a los ciudadanos que, dados los costes externos de la contaminación, se requiere un aumento del 100% del impuesto sobre los carburantes!

Las externalidades intergeneracionales
La población actual viene beneficiándose del consumo de combustibles fósiles y es poco probable que tenga que enfrentase a las (futuras) nefastas consecuencias del calentamiento global. El problema se trata pues de reflejar los costes futuros de los costos de hoy. Es esta un área donde los responsables políticos y la teoría económica han puesto muy poco énfasis en el pasado. Los modelos económicos tradicionales consideran tales cuestiones como estáticas, y tienden a poner menos énfasis en las actividades que generan cada vez más costos para las  futuras generaciones

La economía de la incertidumbre
Otra complicación es la tremenda incertidumbre acerca del coste futuro del calentamiento global. El informe Stern sugiere un coste económico determinado, pero en realidad podría ser menos, aunque también podría ser mucho más. Por cada informe que sugiere que el calentamiento global será un verdadero problema, siempre será posible crear un informe alternativo, (tal vez por aquellos que realmente no quieren aceptar el coste potencial del calentamiento global.).

Sin embargo, dada la incertidumbre del calentamiento global, una solución racional (por conservadora) sería el risk averse, es decir la del inversor que siente aversión al riesgo, asume lo peor y toma medidas para evitarlo. En cambio el ciudadano lambda parece preferir el riesgo de asumir que el resultado puede ser mucho mejor que muchos informes predicen; si es así, las generaciones futuras no sufrirán las consecuencias, pero en el caso contrario las futuras generaciones lamentarán amargamente las decisiones de la generación actual. Esta manera de enfocar la toma de riesgos en torno al calentamiento global va en contra del comportamiento racional habitual. Por ejemplo, un padre de familia toma un seguro de hogar para protegerse contra el (ínfimo) riesgo de que su casa se venga abajo en llamas. Mientras que, a escala global, existe un gran riesgo de desastres graves a nivel mundial, el ciudadano es muy reacio a tomar las medidas necesarias para evitarlos.

Los economistas podrían ayudar a generar un cambio de actitud hacia el Calentamiento Global.

* Insistiendo en la naturaleza de las deficiencias del mercado para este problema en particular.
* Explicando la importancia de asumir los costes externos que justifican el aumento de los impuestos sobre las emisiones de carbono y las subvenciones alternativas correspondientes.
* Poniendo mayor énfasis en las cuestiones económicas intergeneracionales.
* Criticando los modelos que equiparan la mejora de los niveles de vida con un aumento del PIB
* Insistiendo en el carácter razonable de asegurarse contra los peores resultados posibles en lugar de arriesgarse a la posibilidad de que lo peor nunca va a suceder.
* Haciendo hincapié en la bondad de actuar localmente de inmediato sin esperar a las decisiones que tomen los otros países.

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(1) Stern Report on Global Warming

(2) Un free rider es una persona que recibe un beneficio por utilizar un bien o un servicio pero evita pagar por él. De ahí, que los ingleses le denominen también “viajero sin billete”. En una estructura de interacción colectiva los free riders son aquellos jugadores o actores que bajo diversas circunstancias, se ven beneficiados por las acciones de los demás, sin ellos mismos cargar con el coste de esas acciones. En economía pública un free rider es aquel individuo que tiene interés en beneficiarse de un bien público, el ejército, la policía, el alumbrado público, pero no está dispuesto a pagar por él

Eficiencia frente a equidad

De la necesidad de encontrar un compromiso entre eficiencia y equidad.

La eficiencia se refiere a la producción óptima y a la asignación de recursos teniendo en cuenta los factores de producción existentes. Véanse los diferentes tipos de eficiencia. (1)
La equidad tiene que ver con la manera de distribuir los recursos en la sociedad.

La equidad vertical se refiere a la renta relativa y el bienestar de toda la población, por ejemplo, la pobreza relativa cuando las personas tienen menos del 50% de la renta media. La equidad vertical se refiere a cómo se distribuyen equitativamente los recursos y puede implicar altas tasas de impuestos para personas de altos ingresos.
La equidad horizontal es tratar por igual a todos aquellos que se encuentran en una situación similar. Por ejemplo quienes disponen de ingresos por valor de 35.000 € anuales deben soportar el mismo nivel de tipo impositivo.

El concepto de eficiencia puede implicar una falta de equidad.
Por ejemplo, el impuesto de colecta de residuos puede ser considerado económicamente eficiente porque no distorsiona el comportamiento económico (por ejemplo, no reduce los incentivos al trabajo). Sin embargo, si contemplamos que un millonario esté sometido a la misma cuantía en la tasa de residuos que un pensionista pobre, el hecho se considera injusto.

La tasa sobre el consumo de cigarrillos se puede contemplar para incrementar la eficiencia social. El impuesto implica que el consumidor final paga el coste social (o externalidad) del hábito de fumar. Sin embargo, el impuesto al tabaco también es altamente regresivo puesto que retiene un porcentaje proporcionalmente mayor de los ingresos de los asalariados con rentas más bajas.

La eficiencia según Pareto apunta pues a la generación de una situación en la que no es posible mejorar las condiciones de los elementos de un sistema sin perjudicar las condiciones de los otros. (2)

Así, un país puede destinar un 60% de su PIB a la fabricación de armamento. Al actuar de ese modo, puede que alcance gran eficiencia técnica y productiva dentro de su frente (2) de producción. Por lo tanto, desde esa perspectiva se trata de una estrategia de eficiencia. El inconveniente es que esa política económica conlleva un alto grado de desigualdad, con grandes segmentos de la población que luchan duramente para comer y vivir día a día.

Rescates financieros y Equidad
Desde un punto de vista podemos considerar el rescate de los bancos como una ineludible necesidad económica, ya que evita que la confianza en el sistema financiero se desplome. De este modo se impulsa una economía más productiva y eficiente. Sin embargo, desde otra perspectiva, parece injusto que el gobierno permita a los bancos mantener empleos altamente remunerados, mientras que aplica recortes para los trabajadores con menores ingresos.

Aumento de la desigualdad y mayor crecimiento
Frecuentemente, las políticas económicas tienden a crear un entorno en donde el ciudadano mejora sus condiciones de vida (aumento de los ingresos reales de la población en general). Ello implica sin embargo, una mejora proporcionalmente mayor en porcentaje para las rentas más altas. El resultado es que las condiciones mejoran, pero a mayores/menores ingresos mayor desigualdad en cuanto a ingresos reales. Por lo tanto, unos ciudadanos (de rentas bajas) mejoran relativamente menos en comparación con otros (con ingresos altos) en la sociedad.

Consecuentemente el óptimo paretiano de bienestar económico implica un grado axiomático de desigualdad.

A nuestro entender, la tesis del economista neoclásico no puede ni debe ser traspuesta tal cual al momento actual. En EEUU la administración de George W.Bush hizo bandera de ello y el resultado fue un incremento de la desigualdad en un 66% entre 2002 y 2008. El compromiso entre equidad y eficiencia es una razón de ser muy válida para conjugar progreso económico y progreso humano. No hay razón para que no sea así.

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(1) Milton H. Spencer, Contemporary Economics, Worth Publishers 1993

(2) Eficiencia de Pareto: se trata de una situación económica en donde los recursos se distribuyen de la manera más eficiente. Véase Eficiencia de Pareto en Wikipedia.

 

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Erase un gobierno que amargaba las fiestas vendiendo humo

No soy fumador. Lo que expreso a continuación no es políticamente correcto, pero qué le vamos a hacer…

Sorprende que un gobierno que no tiene nada que ofrecer de positivo se vuelque en medidas represivas “por el bien del pueblo”. En esta semana ya van dos: la frustrada ley Sinde (que pasará aunque un pelín amputadilla) y la nueva ley contra el tabaquismo. La represión es la forma más básica de ocultar la propia incompetencia y la corrupción.

Me pregunto: puesto que se va a prohibir fumar para ahorrar costes sanitarios al erario público, en ese caso, ¿por qué no prohibir las malas artes especulativas que afectan mucho más al gasto público?

Ya sea en España o en cualquier otro país donde hay leyes anti tabaco en vigor, se plantea la cuestión de la eficacia de estas medidas. A menudo, las cifras que nos dan son contradictorias. Un hecho es claro, el número de cigarrillos consumidos no decae. Estas leyes tienen por tanto un efecto cuestionable sobre el consumo. En todos los casos tan solo desplazan el lugar de consumo. No más que el incremento del precio de venta de los cigarrillos, estas leyes solo afectan al problema superficialmente.

Pobre humanidad. También que prohíban la circulación de automóviles, ya que producen gases cancerígenos como es bien sabido.

Bueno, mejor nos vamos a morir todos de inmediato, ¡y así nos ahorramos tiempo!

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La Convención contra las Desapariciones Forzadas entra en vigor

Tras casi cuatro años de laboriosos esfuerzos, desde que fuera aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas entró en vigor el pasado 23 de diciembre de 2010. Y llegó a buen puerto gracias a la 20 ª ratificación por Iraq, condición necesaria para que la norma cobrara efectividad legal internacional. Posteriormente Brasil ratificó también este tratado, con lo que la convención ha entrado en vigor con 21 Estados miembros.

Pancarta con fotos de los desaparecidos, llevada por sus familiares en el aniversario del golpe militar. Créditos: Juan Mandelbaum / ITVS

“Esta es una fecha histórica”, según María Aileen D. Bacalso Secretaria General de la Federación Asiática contra las Desapariciones (AFAD) y persona de enlace de la ICAED, que reúne a asociaciones de familiares de los desaparecidos, junto con las ONG de derechos humanos.

“La Convención representa por sí mismo un logro de las asociaciones de familiares de desaparecidos y organizaciones no gubernamentales de todo el mundo. Su aprobación se solicitó por primera vez por las familias de las víctimas de los desaparecidos de América Latina, en los años ochenta. Llevó más de 30 años a la comunidad internacional adoptar este instrumento jurídico, que llena un vacío inmenso e intolerable: la ausencia de un tratado internacional para prevenir y reprimir la desaparición forzada. Contrariamente a lo que muchos piensan, la desaparición forzada no es una práctica del pasado ni se limita a unas pocas regiones del mundo. Todos los continentes han experimentado o están experimentando esta práctica criminal. La gente está desapareciendo en muchas partes del mundo. Ante esta situación, la Convención será un instrumento eficaz para la comunidad internacional en su lucha contra esta plaga”.

Todos recordamos a las madres de Plaza de Mayo de quien aún se oye hablar a día de hoy. A finales de los años 70 estas valientes mujeres desfilaban en la plaza contigua al palacio de gobierno de la Casa Rosada en Buenos Aires, en el peor momento de la dictadura argentina, cuando miles de personas estaban desaparecidas a resultas de la represión de la junta militar del presidente de facto, general Jorge Rafael Videla. Estas mujeres blandían fotos de sus hijos, sus hijas, preguntando: “¿Dónde están?”

Son estas y otras organizaciones de familias de desaparecidos quienes se congregaban juntas en apoyo de esta convención para poner fin a tales prácticas. Olivier de Frouville (2), miembro del Comité de la ONU sobre Desapariciones Forzadas, lo analiza así:

“Esta es la culminación de un largo y arduo proceso que comenzó en los años 70 con la acción de las familias de los desaparecidos en América Latina junto a las Naciones Unidas para identificar en primer lugar la práctica de las desapariciones forzadas, como tal, y lograr así su abolición”.

Desde hace ya varios meses, 19 estados habían ratificado la convención. Todo lo que se necesitaba era un país más dispuesto a firmar para que el tratado entrara en vigor. Irak fue el 20 º país que ratificó este tratado internacional y por lo tanto permitió que el instrumento tuviera efectividad legal internacional el pasado 23 de diciembre 2010. De acuerdo con Olivier Frouville:

“Sin duda hay presiones, pero también surge el interés del nuevo régimen iraquí (…) para arrojar luz sobre las violaciones de los derechos humanos que tuvieron lugar durante el antiguo régimen (de Saddam Hussein).”

Irak es sin duda uno de los países donde se ubicó el mayor número de desapariciones. El Comité contra la Desaparición Forzada ha identificado a ese país como uno con el mayor número de casos denunciados y demostrados.

Ni China ni Rusia ni Estados Unidos han ratificado la Convención. Por el contrario, muchos países latinoamericanos sí lo han hecho. Algunos países africanos como Senegal, Burkina Faso, Malí y Nigeria, también. Muy pocos países de Asia y muy pocos europeos. Lo cual es una verdadera vergüenza. Sobre todo porque las desapariciones implican directamente a los países europeos: los afectaron en el pasado, especialmente a través de las guerras coloniales, y aún hoy les afectan a través de las prácticas relacionadas con la lucha contra el terrorismo, en particular las detenciones secretas y las extraordinary renditions (entregas extraordinarias) practicadas en Estados Unidos con la complicidad de varios países europeos.

La Convención establece el derecho a no ser sometido a desaparición forzada, así como el derecho de los familiares de las personas desaparecidas a conocer la verdad. El Convenio contiene varias disposiciones relativas a la prevención, investigación y sanción de este delito, así como los derechos de las víctimas y sus familiares y el traslado ilícito de niños nacidos durante el cautiverio. El Convenio establece la obligación de la cooperación internacional, tanto en la supresión de la práctica y en el tratamiento de los aspectos humanitarios relacionados con el crimen. La Convención establece un Comité contra la Desaparición Forzada, que se verá encargado con funciones importantes e innovadoras para la vigilancia y protección en el plano internacional.”

La desaparición forzada es considerada un crimen continuado. Las familias de las víctimas pueden ahora utilizar esta convención para exigir que se haga la luz sobre el destino de sus desaparecidos.

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(1) Coalición Internacional contra las Desapariciones Forzadas

(2) Olivier de Frouville es profesor de Derecho en la Universidad de Montpellier 1 y miembro de la Academia de Derecho Europeo de Derechos Humanos.

Las fiestas de Navidad quedan canceladas en Cataluña

Aún no se sabe si es una inocentada o si se trata del primer regalo del presidentísimo Artur Mas.

Mientras que Cataluña está cayendo en el caos político tras la dimisión de José Montilla y el advenimiento del nuevo “Mas president”, nos enteramos hoy de fuentes desinformadas que, a última hora, las fiestas de Navidad han sido canceladas en toda Cataluña. “No podemos celebrar fiestas en un país al borde de la guerra civil”, nos comentaron fuentes de ultramar, y “de todos modos con la crisis no parece fácil celebrar la Navidad. No hay euros ni pa un bocadillo”. La liquidación de Cataluña se iniciará en el momento mismo que las rebajas de invierno, a principios de enero. El líder norcoreano Kim Jong-il, caricaturista en sus horas libres, ha asegurado a Pepe Montilla que puede recibir asilo político en Corea del Norte. Entretanto, el nuevo káiser Artur Mas, rey de todos los catalanes, ha sido visto en El Corte Inglés de Callao, en Madrid, esta misma mañana realizando sus últimas compras de Navidad por vía telepática.

Cataluña está de resacón por la fiesta de la democracia que se marcaron esta semana los parlamentarios tras tumbar la investidura del presidentísimo Mas en primera vuelta, para revestirlo a la segunda gracias a la abstención de los 28 diputados del PSC. Eso sí, con responsabilidad. La gente, tenía la reflexión bien hecha y el voto preparado. Si han de empezar en plan «José Luis, que aquí hay un señor que dice que si votaríamos al Mantilla», nada, eliminados, voto en blanco. Los deberes se han de traer hechos; hasta ahí podíamos llegar. Pero el corralillo se va esclareciendo y todos a una los hombres políticos catalanes van arrimando el hombro. Así por ejemplo, Puigcercós (presentido para la cruz de Sant Jordi a la concordia y buenos modales), se ofrece a Mas para crear un “espiral de confianza” mientras Laporta — el mismo que envía a sus retoños al Liceo Francés de Pedralbes — se estrena en el Parlament repitiendo su idea de declarar la independencia de Cataluña. ¡Eso es madurez democrática!

Mas va estar ocupado durante 4 años. Seguro.

Ayer era un miércoles gris, y en la calle hacía frío. Era día de arrebujarse en el sofá con una mantita y ver una de romanos. Menos mal que este año también ha tocado la lotería de Navidad, aunque (¡ una vez más !)  ha sido necesario compartir el Gordo y la pedrea con Alicante, Tenerife, Cáceres, Murcia, Guipúzcoa, Palencia, Zaragoza, Granada, Vizcaya, Burgos, Coruña… y con Doña Manolita.

Gracias a Mas, el IBEX 35 podría recuperar su nivel de 1929 antes de Año Nuevo

La crisis económica se confirma tras la investidura de Mas: se espera que el IBEX 35 continúe cayendo en los próximos meses. Según todos los indicios, debería caer en negativo a fecha de 1 de enero. Una gran celebración se llevará a cabo en esa ocasión para festejar la más que segura catalanización del IBEX — que pasará a manos del hijísimo Oriol Pujol — y el orgullo de tener ahora Un catalán en la CEOE.

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Para Navidad, deporte en la cama

No puedo resistir a la tentación de compartir el video que Click-Clack-Chuc-Chuc me ha hecho llegar hace pocos días bajo el título “Sport en chambre” (algo así como “deporte en la habitación”).

Se trata de Birth-day, una composición de danza muy divertida, llena de finura, cuya puesta en escena viene sin duda inspirada por Mozart.

La interpretación es ‘culpa’ del Nederlands Dans Theater, bajo la dirección del otrora director artístico (pero aún asociado) coreógrafo y bailarín checo Jiri Kylián. La performance – a modo de prolongación de las  Six Dances — es una especie de homenaje jocoso a Mozart y a la despreocupación de la época barroca. Birth-day está inspirado en gran medida por Sabine Kupferberg, una de las artistas intérpretes además de ser la esposa de Jiri Kylián. La música es de Mozart, y los bailarines (que con gran mérito interpretan a cámara rápida en tiempo real) llevan trajes y pelucas de época. El dúo se recrea en una pícara escena de cama llena de encanto.

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Además añado otra escena con aires de Charlie Chaplin, siempre en consonancia con las Six Dances, en la que dos bailarines preparan una tarta de cumpleaños que acaba a tortazo limpio.

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Juzguen por sí mismos y ¡Feliz Navidad!

No puedo resistir a la tentación de compartir el video que mi adorable Click-Clack-Chuc-Chuc me ha hecho llegar hace pocos días bajo el título “Sport en chambre” (algo así como “deporte en la cama”). 

En realidad se trata de Birth-day, una composición de danza muy divertida, llena de finura, cuya puesta en escena viene sin duda inspirada muy mucho por Mozart.

La interpretación es ‘culpa’ del Nederlands Dans Theater, bajo la dirección del otrora director artístico (pero aún asociado) coreógrafo y bailarín checo Jiri Kylián. La performance — a modo de prolongación de las Six Dances — es una especie de homenaje jocoso a Mozart y a la despreocupación de la época barroca. Birth-day está inspirada en parte por Sabine Kupferberg, una de los artistas intérpretes además de ser la esposa de Jiri Kylián. La música es de Mozart, y los bailarines (que con gran mérito interpretan a cámara rápida en tiempo real) llevan trajes y pelucas de época. El dúo se recrea en una pícara escena de cama llena de encanto.

Además, otra escena con aires de Charlie Chaplin, siempre en consonancia con las Six Dances, es en el que dos bailarines preparan una tarta de cumpleaños que acaba a tortazo limpio.

Juzguen por sí mismos y ¡Feliz Navidad!

LinkedIn – Manual para perder el sentido crítico

O lo que es lo mismo, cómo NO describirse a sí mismo en LinkedIn.

¿Dice usted que le gusta trabajar en equipo? ¿Dice estar usted orientado a resultados y tener un historial contrastado a la hora de resolver problemas? O si prefiere: ¿se describe usted como un solucionador de conflictos reactivo con una amplia experiencia? Todas estas palabras y expresiones se pueden combinar casi hasta el infinito para dar resultados de lo más variopinto.

Pero es probable que si uno se representa con alguno de los epítetos mencionados, es que está buscando trabajo en redes sociales carreristas como el buscavidas LinkedIn. Y que además sea culpable de estar utilizando clichés y frases manidas paradójicamente muy a la moda.

Según el blog de LinkedIn, esos calificativos y frases hechas aparecen en muchos de los 85 millones de perfiles y currículos colgados en esa red. Y consisten en perlas como “dinámico”, “orientado a resultados” o “innovador”.

Basta con echar un vistazo al Top 10 de términos de moda utilizados hasta el aburrimiento. Se trata de una letanía de frases genéricas o palabras trilladas que a la gente le encanta utilizar para describirse a sí mismo. Son, por este orden:

1. Amplia experiencia
2. Innovador
3. Motivado
4. Orientado a resultados
5. Dinámico
6. Reconocida trayectoria
7. Trabajo en equipo
8. Diligente
9. Solucionador de Problemas
10. Empresarial

En ese sentido, LinkedIn fue aún más lejos y extrajo los vocablos más utilizados en función de cada país. Parece que hay una gran cantidad de “innovadores” en Europa, mientras que aquellos con “amplia experiencia” se encuentran en Norteamérica (EEUU y Canadá) y Australia. Brasileños, hindúes y españoles se identifican en gran medida como profesionales “dinámicos”. Los británicos se consideran altamente “motivados”. Franceses, alemanes, italianos y holandeses se ven a sí mismos, como “innovadores”.

Puede que sea por aquello de que es diciembre y que a final de año hay concurrencia para ver quién da más en su lista de 10 favoritos. El caso es que sería interesante entrevistar a un buen puñado de cazatalentos, managers y todo tipo de decision makers para determinar la exactitud de tal tipo de datos.

Ahora por lo menos, tenemos a LinkedIn y su base de datos de 85 millones de currículos para hacernos saber las PALABRAS QUE NO SE DEBEN UTILIZAR cuando uno postula a un puesto de trabajo.

Quod erat demonstrandum.

La olla a presión de la economía sumergida y las bocas agradecidas

De vez en cuando la muy correcta Vanguardia de Barcelona nos regala con artículos raros, lapidarios o sacados directamente del cajón de sastre del pensamiento único neocon. Por lo demás, son bastante fútiles pues no descubren nada nuevo (se acepta el consenso de que la economía subterránea puede estar en torno al 20% del PIB en España) y solo contribuyen a dar autopublicidad – o a servir de relleno a consultoras desocupadas un tanto maníaco depresivas. El todo tiene tufillo de déjà vu

Esta mañana me ha hecho gracia un articulillo que se ha colado en las páginas económicas titulado ‘La economía sumergida supuso el 20% del PIB español en 2009’. Según un sesudo estudio perpetrado por la consultora AT Kearney y Visa Europa. “hay dos factores que favorecen el desarrollo de esta actividad en España, los altos impuestos y el peso de la Seguridad Social”. La verdad, la frase es de manual. No descubre nada nuevo el análisis. A nadie se le escapa que, en términos macroeconómicos, los principales factores de crecimiento de ese tipo de economía echan raíz en el peso excesivo de los niveles impositivos, de los impuestos sobre rentas de trabajo que abonan empresas y trabajadores así como de un excesivo recurso a las restricciones en el mercado de trabajo formal.

Ahora bien, por su naturaleza, la economía sumergida es un fenómeno difícil de evaluar. Por ello no es sorprendente que las estimaciones en cuanto a sus dimensiones pueden variar en función del método utilizado. No existe un método de estimación “mejor” que otro. Todos ofrecen un enfoque con puntos fuertes y debilidades que arrojan así sus propios resultados e informaciones. Así que hay que ser muy prudentes con la interpretación de los mismos.

En verano leí una encuesta en que el 50% más o menos de los empresarios justificaba defraudar a hacienda. ¿Y que es la economía sumergida sino una empresa que no paga absolutamente nada ni a hacienda, ni a la seguridad social? Como el fenómeno no es nada más ni nada menos que estructural, se me antoja que en el nuestro como en otros tantos países, estamos ante un hecho cultural del que muchos mojan y solamente unos pocos se benefician.

Así las cosas alguien olvida que – sin llegar al extremo de reivindicarla – sin la válvula de escape de la economía sumergida, países como Grecia (31%), Italia(27%), Francia (16%) y, por supuesto, España se convertirían en una olla express – la media en los países OCDE es del 16-17% y la devota Alemania se sitúa en un ‘honroso’ 13%. Efectivamente, en momentos de crisis como el que estamos sufriendo, la economía sumergida ayuda a contener problemas sociales, por lo que, como situación coyuntural, puede ser llevadera y generar flexibilidad así como incrementar la competitividad de las empresas. Aún así se trata de un verdadero dumping. Es el reverso de la medalla pues hablamos de una flexibilidad que convino muy mucho a ciertos sectores en nada ajenos a burbujas especulativas y ladrillescas. Sectores que se beneficiaron de los consejos altamente remunerados de consultoras como AT Kearney para rebuscar los meandros y subterfugios legales o que padecieron – y aun padecen – del ansia codicioso de la Sociedad Española de Medios de Pago – es decir, el conjunto de entidades financieras, bancos y cajas que gestionan (¿apañan?) el jugoso negocio de las comisiones que se auto impone Visa, léase los bancos, a toda transacción por tarjeta bancaria. Así todo queda en casa.

Cifras que dan vértigo

Pues bien, si los de AT Kearney se hubieran dignado en bajarse del pedestal macro-económico se habrían dado cuenta de que existe una parte de la economía (la micro-economía) que se ocupa, entre otros, del comportamiento económico de los inversores y los mercados. Así se hubieran dado cuenta de que el fraude fiscal, las comisiones ilegales, el dinero negro, del que se olvida alegremente el periódico barcelonés, pero sobretodo la consultora de marras, es la madre de todas las batallas y no el supuestamente elevado nivel impositivo – que en España es aún bastante razonable (¿qué más quieren los neocons? ¿desmantelar la educación y el precario sistema de salud y cobertura social mientras ellos se pasean por la vida a base de Visa Gold, bemeuves, colegios alemanes y vacaciones en Dubai?¿echamos a los jubilados en fosas comunes?). Esta gente es digna de un juzgado de guardia — o cuando menos del frenopático. Lo dice el mismo Banco Mundial que para el 2009 hablaba de un monto de unos 80.000 millones de dólares de dinero negro, todavía muy lejos de los 740.000 millones que el Sr Paulson, anterior propietario del chiringuito de la Fed, se sacó de la manga a finales de 2008 para salvar a unos cuantos bandidos del Far West de Wall Street. Los mismos que reparten este mes de diciembre unos 18 millardos en comisiones entre sus brokers más queridos. Lo dicho, todo queda en casa.

Multinacionales que se lucran

Es de notar que el trabajo no declarado y clandestino es mucho más prevalente en las pequeñas y medianas empresas. De hecho, siendo Europa, tras Norteamérica, el continente con mayor número de PYMES, está muy bien representada en el ranking de los continentes donde la economía sumergida es un ‘segmento’ que contribuye grandemente en la formación del PIB. El trabajo no declarado y el empleo ilegal en algunos países pobres, subdesarrollados o en desarrollo viene a menudo impulsado por grandes empresas que suelen emplear a niños que no están ni declarados ni asegurados, niños que se dejan la piel suministrando esfuerzos sobrenaturales para garantizar la rentabilidad de esas grandes multinacionales — que, a su vez, no pagan mucho. Es el caso de empresas como Benetton, Nestlé, Nike, Philips… Entre las empresas citadas, la que más ha tolerado esta política de trabajo infantil es Nestlé, sufriendo en contrapartida campañas de boicot a sus productos en el mundo precisamente por esta política de explotación.

Por cierto, ¿ a nadie le interpela que el trabajo doméstico del ama de casa nunca sea registrado en la Contabilidad Nacional ? A mi entender forma parte de la economía sumergida más legal  y cínica del mundo. Por supuesto.

A ver si estas bocas agradecidas que son los consultores del PowerPoint hasta en la sopa, con despachos en Nazca o la Diagonal, tienen arrojo y pronto dan a luz un nuevo estudio tipo Mani Pulite sobre el mercado al alza del soborno y las comisiones. Lo dudo. Hay demasiada pose y boca agradecida en el mundillo de las finanzas. El problema es donde colocar a tanta boca agradecida y tanto cotilla inútil.

De la necesidad de reconsiderar la financiación al subdesarrollo

 

“Existen aún países subdesarrollados porque hay países subdesarrollantes”

(Manuel Vázquez Montalbán)

Arquitectura del SubDesarrollo By Mr Bort (Flickr)

Esa sensación nos queda tras las innumerables conferencias internacionales que giran en torno a la financiación del desarrollo, como la que tuvo lugar en Nueva York a finales de septiembre 2010 en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas. En esas reuniones se usa y abusa de la retórica solidarista, para acabar olvidándose de ella y de los teóricos compromisos adoptados al volver a casa. Durante aquel evento algunos mandatarios no tuvieron el menor pudor en desempolvar viejas propuestas que, por supuesto, sus gobiernos no han impulsado con rigor en los años precedentes, ni tienen el menor interés en promover en el futuro.

Promesas incumplidas
Así, escuchar al presidente francés Nicolas Sarkozy o a su homólogo español José Luis Rodriguez Zapatero, entre otros, recurrir a algunos elementos de la famosa Tasa Tobín, o a propuestas de nuevas imposiciones a los flujos financieros, resulta poco creíble. Propuestas de ese tipo llevan poniéndose sobre la mesa desde hace muchos años por parte de académicos y de organizaciones no gubernamentales o expertos en desarrollo, y nunca han sido tomadas en serio por parte de los gobernantes de países desarrollados, que suelen recurrir a ellas en ocasiones como la citada cumbre de Nueva York o cuando, como ahora, se están reduciendo los compromisos de ayuda oficial al desarrollo (AOD). Francia, por ejemplo, lleva años proponiendo, con poca convicción, ideas como las tasas a los billetes de avión. Idea que resucita en cada cumbre internacional.

Por ello, más allá de que declaraciones como las que citamos ocupen las primeras páginas de la prensa durante unas horas y sitúen a sus portavoces como hipotéticos solidarios líderes mundiales, conviene situar el problema dónde verdaderamente se encuentra: en el peso decreciente de la ayuda oficial al desarrollo para combatir la pobreza, y la necesidad, por tanto, de nuevas formas de financiación del desarrollo. Y eso en un contexto internacional marcado por la persistencia de la crisis económica y financiera que hace que se esté produciendo una reducción de la cooperación al desarrollo.

Nuevos recursos pero no de cualquier manera
Resulta curioso que la mayor parte, por no decir todas, las propuestas pretendidamente novedosas realizadas estos días, fueron también hechas en la cumbre de Naciones Unidas de 2005 para analizar, como ahora, el cumplimiento y los avances en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Y en estos cinco años se han concretado por parte de algunos organismos, criterios para que estas nuevas formas de financiación sirvan realmente para promover el desarrollo. Tuve la oportunidad de ser el redactor de un Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre “Los nuevos recursos internacionales para luchar contra la pobreza, para el desarrollo y, en particular, la salud y la educación” en el año 2006 y allí se dejaban claros ¡al menos en teoría! algunos de estos criterios que conviene recordar:

Adicionalidad. Cualquiera que sean las nuevas formas de financiación debe mantenerse su carácter adicional y complementario a la AOD tradicional. Ante el riesgo real de reducción de la AOD si entraran en marcha alguna de las nuevas iniciativas, debe subrayarse este principio como fundamental, para minimizar la posibilidad de que unas fuentes reemplacen a otras.

Progresividad. Cualquier tasa o impuesto debe contemplar este carácter progresivo de gravar más al que más tiene. La complementariedad entre la financiación clásica de AOD y la proveniente de nuevas fuentes ofrece la posibilidad de combinar distintas fuentes de financiación ya sea para medidas urgentes o inmediatas junto con otras estructurales de largo plazo.

Previsibilidad y predictividad. En la decisión sobre nuevas fuentes debe tenerse en cuenta su carácter más estable y menos sujeto a fluctuaciones o a verse afectado por contingencias de todo tipo. Si una de las limitaciones de la AOD convencional es el basarse, en ocasiones, en las anualidades presupuestarias de los donantes, estas nuevas fuentes debieran ser más estables, previsibles y garantizar flujos de ayuda más sostenidos.

Transparencia. El conjunto del sistema de ayuda ha carecido de la suficiente transparencia lo que ha ocasionado fenómenos de desconfianza por parte de donantes y opiniones públicas en lo conocido como “fatiga de la ayuda”. Cualquier nueva iniciativa debería desde su inicio poner en marcha sistemas de transparencia que mejoren la confianza.

Rendición de cuentas y control público. La rendición de cuentas de los fondos obtenidos por estas nuevas fuentes debería preverse garantizándose el control público de los mismos. El concepto de “trazabilidad”, en el sentido de poder hacer seguimiento de todo el proceso, debe incorporarse. En este control público deben participar las organizaciones multilaterales, los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil.

Equilibrio entre el carácter voluntario y la obligatoriedad. Parece lógico que dada la novedad de este tema y la falta de maduración del mismo, cierta voluntariedad pueda mantenerse durante un tiempo. Ahora bien, saludando esta incorporación voluntaria, debe avanzarse en el establecimiento de compromisos obligatorios, al menos, entre grupos de países. La Unión Europea debería ser un polo de referencia en esta materia.

De ahí la necesidad de avanzar hacia propuestas de nuevas vías de financiación del desarrollo que permiten lo que hoy por hoy parece imposible: conseguir los ODM en el año 2015.

El Barça arrasa y gana el buen fútbol

En todo momento, el Barça fue muy por delante del Real

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El FC Barcelona ganó el Clásico de la liga española pulverizando al Real Madrid con un contundente 5-0 ayer lunes en el Camp Nou en Barcelona, en la 13a jornada del campeonato de la Liga. José Mourinho, entrenador del Real – con quien el Barça fue eliminado en la Liga de Campeones cuando el entrenador portugués dirigía el vestuario del Inter de Milán la temporada pasada – no ha encontrado la fórmula adecuada para que su nuevo equipo continuase invicto en la cima de la Liga .

El Barça de Guardiola, que ganó los cinco últimos clásicos, es el nuevo líder de la Liga, dos puntos por delante del Real. Xavi, Iniesta y Busquets fueron los amos del centro del campo, ahogando por completo al Madrid. Xavi, uno de los candidatos al Balón de Oro, abrió el marcador con bombos y platillos gracias a una magistral recepción a quemarropa contra Casillas (min 10). Otro culé campeón del mundo, Pedro, confirmó los buenos augurios al recibir y transformar un centro de Villa que Casillas no pudo parar (18′). Messi dio dos pases a Villa quien sentenció así el tercer y cuarto gol en la segunda mitad (55′ y 58′). Jeffren dio la puntilla en el tiempo añadido (5-0).

Al igual que los clásicos anteriores, el encuentro fue muy tenso. Primero en el minuto 32 con una algarada general en la banda (con jugadores, entrenadores y asistentes incluidos), causada por el humorista Cristiano Ronaldo, el nuevo enemigo número uno del Camp Nou, que había empujado a Pep Guardiola. El mismo Ronaldo que había afirmado que sabía cómo derrotar al Barcelona. Su rendimiento mostró todo lo contrario. Cristiano Ronaldo, la superestrella de Madrid, hizo poco más que mostrar su  petulancia.Y para terminar, al final del partido, la expulsión de Sergio Ramos — en el tiempo adicional por una falta sobre Messi y gestos de nerviosismo con Xavi y Puyol — puso la guinda al encuentro.

De momento, “al Barça le gana el fútbol mientras el Madrid está en manos de Mou, no en sus pies. Lo contrario de Guardiola, a los pies de sus chicos.” (José Sámano, el País)

En todos los sentidos, “se evidencia que el Barcelona ha construido un equipo verdaderamente grande. Y en ello se aprecia el contraste con el gasto sin precedentes del Madrid, que todavía tiene que mostrar que es algo más que un equipo en obras.” (Rob Hughes, The New York Times)

Véase también el comentario de Sid Lowe en The Guardian: “Xavi era la perfecta demostración del fútbol del Barcelona. paso corto, inteligente, un hombre que siempre da apoyo. Incluso el portero Víctor Valdés se negó a despejar sin rumbo. El Barcelona hizo lo que sería arriesgado para cualquier otro, jugando muy ajustado en los córners. Pronto, el Camp Nou fue un rugido de olés de los aficionados [que presenciaban cómo] su equipo barría con la pelota. La última media hora para el final, fue para el Madrid y Mourinho una eternidad. El Barcelona apenas dejaba ver la pelota, y mucho menos tocarla.”

La disciplina del Barça y su buen juego ganaron a los discotequeros merengues. Ahora toca esperar la vuelta en el Bernabéu el 17 de abril. La liga, de momento, parece bien encarrilada :)

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Zapatero, ni está ni se le espera

© forges.com

Estamos presenciando la caída acelerada de los mercados, en los que todo lo que suene a riesgo español es visto con prevención y vendido sin miramientos. La denominada “prima de riesgo” española (diferencia entre lo que los inversores le exigen a España para comprar deuda emitida por el Tesoro a 10 años y lo que exigen a los bonos alemanes) se ha vuelto a disparar por encima de los 230 puntos básicos, niveles históricos. Nunca la imagen española en el exterior había estado en una situación tan precaria, a pesar de que el punto de partida en el que se encontraba el país hace apenas tres años podía hacer presagiar lo contrario. La situación ofrece en estos últimos días un llamativo contraste con la indolencia deletérea con la que el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero se está tomando las cosas en lo que atañe a la economía.

Nada sabemos de las inquietudes, preocupaciones y posibles decisiones que esté en trance de adoptar el presidente Zapatero en una situación que está próxima a la emergencia nacional, ya que al paso con que aumenta el coste de la financiación exterior española (este martes, la última emisión de Letras a corto plazo ha aumentado su precio de emisión en torno al 80%), el déficit público se disparará hasta niveles inaceptables, que pueden provocar el incumplimiento de los compromisos adoptados en mayo pasado frente a los principales socios internacionales.

Ni siquiera las rutilantes estrellas del firmamento empresarial español logran echarle un capote a Zapatero. Desde los grandes bancos – 4 entidades no superaron los tests de estrés del BCE – hasta las fallidas constructoras y sus diletantes proyectos energéticos, pasando por empresas multinacionales que creían haberse convertido en los mejores embajadores de la marca española. Por lo general, el mundo se fía de las empresas españolas, pero se fía poco del Gobierno y de su capacidad para maniobrar en medio de esta tormenta.

Sobre todo desde que han visto cómo el famoso optimismo de Zapatero se esfumaba hace unos días en el Congreso de los Diputados, para dar paso a una imagen que destilaba pesimismo y diagnósticos sombríos sobre el futuro económico inmediato del patio nacional. Nadie que haya leído las palabras de Zapatero en la última sesión del Congreso, sesión dedicada al análisis del paro, habrá pensado que el país está gobernado por una persona que tiene confianza, no ya en sus propias posibilidades para salir del atasco, sino en las posibilidades del propio país para hacer frente a una parálisis que empieza a ofrecer rasgos preocupantes.

Si los españoles creen poco en sus posibilidades, ¿qué pueden pedir a los inversores extranjeros, que abandonan en masa los mercados domésticos, tanto de bonos como de renta variable? Más aún, la huida de la renta variable, que ayer ha escenificado de nuevo un fuerte agravio respecto a lo que sucede en las Bolsas del entorno europeo, se produce a pesar de que las empresas más destacadas del país, las que forman parte del Ibex 35, tienen ya cerca de un 60% de su negocio y de sus beneficios fuera de España. Y en algunos casos, en mercados emergentes, que son en estos momentos los que cotizan más en alza por su crecimiento y por los beneficios que aportan a las empresas allí presentes.

Nunca las grandes empresas españolas habían tenido una menor dependencia del mercado interno español como en la actualidad, lo que agrava aún más las comparaciones. Es decir, hace más incomprensible, o si se quiere más agudo, el desplome real de los mercados bursátiles domésticos, que pierden en el año un 30% más que la Bolsa alemana, por citar un ejemplo de país que está haciendo las cosas razonablemente bien. ¿Qué habrá que hacer para movilizar la inquietante apatía de Zapatero, su desesperante pasotismo de los últimos tiempos?

Zapatero en la Moncloa, me recuerda a aquel monarca francés – Luís XVI – aislado en su palacio de Versalles a las afueras de París. Recluido en su reducto, alejado del clamor popular de la capital, y… finalmente preso de las huestes embravecidas del pueblo llano en su torre de marfil versallesca. Tres años más tarde los revolucionarios franceses cortaron la cabeza a aquel soberano. No por villano sino por tarugo.

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