CRISIS DE GOBERNANZA EN ÁFRICA (2/4)
“Desde finales de 1980, muchos países africanos han venido reformando sus servicios públicos (…) Por desgracia, estas reformas no han tenido mucho éxito debido a diagnósticos y pronósticos deficientes. Con lo que no han podido hacer frente a los grandes problemas de la administración pública. “ (1)
Antes de llevar a cabo el análisis de las reformas en el sector público africano, hay que recordar que el paisaje de la administración pública de África no fue levantado desde cero. Con su independencia del dominio colonial británico, países como Ghana heredaron un sistema de gestión pública cuya tarea principal era la de “asegurar la continuidad del Estado y mantener el orden público” (2). Sin embargo, tras la independencia, la administración pública hubo de reorientarse con el fin de secundar los intereses nacionales en lugar de los de los ex gobernantes coloniales. Consecuentemente el Banco Africano de Desarrollo afirma que la expansión de la administración pública fue ingente hasta que el grave declive económico a finales de los años 1970 condujera a una crisis de desarrollo a gran escala (2). Este documento tiene como objetivo concentrarse el momento en que las reformas de la administración pública se pusieron en marcha. Ghana nos servirá como ejemplo práctico de este trabajo, ya que puede ser identificado como un país comprometido con la reforma (2) ya que demuestra un gran esfuerzo para rehabilitar el servicio público a pesar de sus carencias económicas enormes. Por lo tanto, la falta de compromiso no es en ningún caso un posible factor de inhibición para el desarrollo exitoso de la administración pública de Ghana.
El objetivo de esta segunda parte es, pues, entender correctamente por qué las políticas de los años 1980, cuyo objetivo eran la estabilización económica y el desarrollo de los países africanos como Ghana, han mostrado poco éxito (1). Una de esas políticas es la liberalización de los mercados (3). Tomando esto como punto inicial de análisis de este trabajo, uno tiene más probabilidades de comprender la naturaleza de las reformas puestas en marcha durante los años 1980. La cuestión de si estas reformas inhibieron o dieron marcha atrás al progreso económico de Ghana, son pues nuestro foco de atención.
La Nueva Gestión Pública (NGP)
Influenciado por los países donantes que proporcionan el apoyo financiero necesario para las reformas (4), el ideal de la nueva gestión pública comenzó a ganar terreno como un leitmotiv para las reformas en Ghana y otros países subsaharianos. En general se puede afirmar con Bamidele Olowu que “la administración pública [siguió] el modelo original de sus precursores metropolitanos.” (1). Aunque la nueva gestión pública no implica un único inventario dogmático y cerrado de instrumentos para todos los países, la NGP ha de entenderse como una visión empresarial de la acción administrativa y, por lo tanto, como una conducta microeconómica de la gestión pública.
De acuerdo con Peter Evans, esta fase de las reformas en los países en desarrollo puede considerarse como centrada en el mercado (5). Después de décadas de ver en el Estado un instrumento fundamental de desarrollo, las reformas en los años 1980 se iniciaron con el sentimiento de incurrir en experiencias negativas del pasado con el gobierno central, es decir, con vistas a una reducción del ámbito del Estado.
Como hemos mencionado antes, Ghana, como muchos otros países africanos, experimentó un gran desarrollo de su sector público después de la década de los años 1960 (1). Tras la crisis mundial del petróleo, el declive económico de África y el ideal de una reforma de la administración pública orientada al mercado, el crecimiento del Estado tocó a su fin (2). Los países donantes proporcionan la ayuda financiera necesaria para la reducción de los servicios civiles de los estados africanos (4). Para hacer esto más accesible, no hay que perder de vista algunos datos precisos, en este caso de Ghana.
La reducción de la administración pública de Ghana se ha abordado a través de un gran número de etapas. Los más importantes para el análisis en este documento son los siguientes. Un gran movimiento de reestructuración de la organización llevó a una reorganización de los ministerios del gobierno al eliminar cuatro organismos en período de reforma. De ahí que, esas agencias aparentemente innecesarias fueran suprimidas. Otro método, que tuvo muy buena acogida por parte de los países donantes, fue la ola de despidos ocurrida en Ghana. El objetivo central de esta política fue el recorte de empleos públicos innecesarios para reducir la talla de su administración pública. De esta manera, Ghana redujo sus numerarios públicos de 131 089 en 1990 a 80 000 en 1995 (1).
La reducción del número de funcionarios iba a suponer un incremento significativo de su remuneración. Consecuentemente, Ghana previó ‘descomprimir’ los salarios y proporcionar así mejores sueldos para sus gestores públicos. Aunque la información sobre el aumento real varía en función de la fuente, se puede afirmar con seguridad que los salarios reales en Ghana no aumentaron de manera significativa. Aunque todavía es superior a la de muchos países africanos, en Ghana el incremento salarial durante el período de reformas fue modesto (2).
Estos tres aspectos de la reforma del sector público de Ghana son suficientes para apuntalar la siguiente línea de argumentación. Sin embargo, hay que señalar que Ghana también estaba a la vanguardia en cuanto a la privatización y la descentralización de sur servicios públicos (1). Debido a su pasado bajo autoridad británica y su influencia organizacional, las reformas se llevaron a cabo más rápidamente que en otros países africanos (1).
Evaluación de las reformas de la NGP en África
El papel crucial radica ahora en la evaluación de las reformas de la Nueva Gestión Pública y su trascendencia a la hora de generar nuevas fórmulas políticas para la administración pública de África.
Según lo mencionado arriba, el tamaño de la administración pública de Ghana se redujo en número de agencias y en número de empleados. Los países donantes favorecieron este enfoque por su convicción de que un sector público menor propiciaría un funcionamiento más eficiente, como pareció ocurrir en el Reino Unido (3). Por otra parte, la implicación del Estado era visto como uno de los problemas básicos de los países en desarrollo tras la década de 1970 (5), por lo que esa tendencia hacia una retroceso del papel del Estado tuvo apoyo popular (6).
Y sin embargo, el sector público africano no era excesivamente grande en comparación con otras regiones (1).
Gráfico 1: Empleo público en porcentaje de Población

Fuente: Olowu, 1999, p. 9.
Como es visible en el gráfico anterior, el tamaño de los gobiernos central y local en el África subsahariana es mucho menor que la media de la OCDE. Es justo pensar que el crecimiento de la administración fue ciclópeo: era una necesidad de la era post-colonial. Parece bastante lógico que una economía en crecimiento debe ver aumentada sus capacidades de administración pública. En cuanto al número de empleados públicos, la ONU aclara que la administración pública africana “es considerablemente insuficiente en las áreas profesionales y de gestión, y tal vez excesiva en áreas semi-cualificadas y no cualificadas.” (4).
De este modo, cabe concluir que una reducción de la administración pública de Ghana, fue a todos los niveles contraproducente y socavó el objetivo de alcanzar una administración pública más eficaz.
La ola de despidos en la administración pública en general ha demostrado ser más costosa de lo esperado en un principio. Concretamente, al observar las posibilidades de ahorro de costes uno se da cuenta de que superaron con creces al ahorro real de costos a posteriori (1).
Ghana es una vez más un ejemplo perfecto de este error de cálculo ya que el país se encontró realmente con pérdidas acumuladas como resultado de la reducción de personal en los años 1980. Aunque Ghana ha sido clasificado como un reformador comprometido, el ex director de la función pública de Ghana, Robert Dodoo, hizo valer su descontento respecto al ritmo de la reforma. Según él, el motivo de la falta de mejora del desarrollo del país radica en la ” planificación, las agendas y las condiciones de los donantes ” (7). Si bien el apoyo externo es necesario y vital para una mejora de la administración pública de África la provisión de fondos se llevó a cabo con unas expectativas a muy corto plazo. No parece sorprendente que un país en peligro de perder todo el apoyo financiero decida darse prisa mediante una reforma y puesta en práctica arriesgándose a una implementación poco exitosa para no perder una ayuda financiera crucial.
Hay dos puntos débiles fundamentales por identificar tras esta evaluación a posteriori de la primera parte de las reformas de la administración pública Africana: (1) el procedimiento con que se aborda reforma, junto con (2) el objetivo de tal mutación.
El primer punto quedó manifiestamente claro con las aseveraciones de Robert Dodoo anteriormente citadas. La presión ejercida por los países donantes para alcanzar el éxito no era en absoluto beneficiosa en aras a mejorar la administración pública de Ghana. Como otros muchos, Ghana consintió reducir los costes de su sector público e implementar programas de ajuste estructural dudosos: “Esta fue una condición explícita para el apoyo financiero del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.” (2). Ahora bien, el tamaño de la administración pública se ha reducido mientras que los resultados en ahorro de costes fueron muy modestos.
¿Pero por qué reducir la administración pública Africana a toda costa? Como se demuestra con el gráfico, el sector público africano no era en absoluto más grande que el de otros estados. A pesar de que conoció una fuerte expansión una vez que los gobernantes coloniales concedieron la independencia, este fue un paso vital para la puesta en marcha de la economía y el desarrollo sostenible de países como Ghana. La construcción del Estado y el mercado son mutuamente dependientes, por lo que un Estado fuerte en combinación con buen funcionamiento del mercado puede considerarse como la política más adecuada para África en este momento delicado (3).
Hasta el mismo Banco Mundial afirma que
“Un Estado eficaz es vital para el suministro de bienes y servicios – así como la ley y las instituciones – que permitan el progreso de los mercados y que las personas disfruten de una vida más sana, más feliz. Sin desarrollo sostenible, el desarrollo tanto económico como social es imposible. “(8)
El problema de que en los años 1980 se creyera que la eficacia podía lograrse mediante el redimensionamiento de personal se pone de manifiesto en lo anterior. Sin embargo, ahora se hace tangible que los efectos de las reformas de años 1980 pueden muy bien haber dado lugar a una carencia de capacidad endémica para implementar políticas de importancia crucial para el desarrollo de los países. En otras palabras, la sacrosanta liberalización de los mercados. La coexistencia de muy pocas agencias estatales y la reducción de efectivos para supervisar la realización de tal liberalización es un proceso condenado al fracaso.
La tercera etapa de la reforma que se evalúa aquí es la alteración de los salarios en la administración pública. Si bien se dio de hecho un cierto incremento en los salarios de los funcionarios públicos de Ghana, estos siguen siendo increíblemente bajos (1). Frente a oportunidades de empleo atractivas, la reacción de los trabajadores es universalmente comparable. El capital humano altamente cualificado, o se va del país a fin de encontrar empleos mejor remunerados o sucumbe a la corrupción. Un informe del FMI muestra una fuerte correlación entre los salarios en la administración pública y los salarios en la industria manufacturera: “Se estima que los salarios del gobierno deberían ser 2×8 (…) veces más elevados para que la corrupción sea intrascendente.” (The Economist 1997, Reasons to be venal, Razones para ser corrupto).
La corrupción es otro gran punto débil de la administración pública en África y debe ser visto como otra repercusión de la ascendente de la NGP en ese continente (1). Peter Evans afirma a este respecto que el personalismo y el saqueo sistemáticos prevalentes en los niveles superiores de la administración pública africana echan por tierra todas las posibilidades de buen gobierno en los niveles más bajos de la administración pública (5). Así por ejemplo, con el fin de ganarse la vida, los funcionarios menos cualificados siguen el ejemplo indicado líneas arriba.
Otra repercusión inevitable de la corrupción en estos países no es sólo el derroche de recursos financieros, sino también la cancelación de programas internacionales de ayuda como un castigo (5). A resultas de la mala administración pública de funcionarios corruptos se da un círculo vicioso para todo el país.
Después de evaluar las tres reformas fundamentales en Ghana, la reducción del sector público, así como el incremento insuficiente de los salarios de funcionarios públicos, este análisis tiene como objetivo considerar en la entrega siguiente, algunos de los últimos movimientos de reforma. De este modo, el objetivo es hacer una recomendación en cuanto al camino a seguir para el desarrollo la administración pública de Ghana y África, con el fin de garantizar formas más capaces de implementar políticas para la mejora del desarrollo de estos países.
Entradas relacionadas:
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(1) Olowu, B. (1999). Redesigning African Civil Service Reforms. In: The Journal of Modern African Studies 37, 1 (1999). Cambridge University Press.
(2) Adamolekun, L. (2005). Re-Orienting Public Management in Africa: Selected Issues and Some Country Experiences. In: African Development Bank – Economic Research Paper Series No. 81.
(3) Chaudhry, K. A. (1993). Myths of the Market and the Common History of Late Developers.
(4) United Nations. (2005). Public Administration and Development – Report of the Secretary General, Sixtieth Session.
(5) Evans, P. (1995). The State as Problem and Solution: Predation, Embedded Autonomy, and Structural Change. In: Politics and Society.
(6) Goldsmith, M. J. & Page, E. C. (1998). Farewell to the British State? In: Public Sector Reform by Jan-Erik Lane. London: SAGE Publications.
(7) Dodoo, R. (1996). The Core Elements of Civil Service Reforms. In: African Journal of Public Administration and Management
(8) World Bank. (1997). World Development Report. New York: Oxford University Press